Planta Montes del Plata
Planta Montes del Plata

¿Por qué se internacionaliza la industria forestal chilena?

Diversificar sus operaciones y acceder a mercados de interés son las principales razones que explican la estrategia de internacionalización que han desarrollado las compañías nacionales.

La última semana de mayo la Corte Suprema destrabó, finalmente, el proyecto de Modernización y Ampliación de la Planta Arauco (Mapa), una iniciativa de US$2.100 millones ingresada a evaluación ambiental en abril de 2012, aprobada dos años más tarde, pero paralizada hasta ahora, después de cinco años.

La decisión del Poder Judicial, sin embargo, llega en un momento en que Arauco se encuentra explorando “una posible inversión en Eldorado” (Eldorado Brasil Celulose S.A propiedad de J&F Investimentos), según informó a través de un hecho esencial a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS). La inversión en Brasil podría alcanzar cifras cerca a los US$4.200 millones, representando un nuevo hito en el proceso de internacionalización que las empresas forestales chilenas han desarrollado en los últimos años una historia en la que destacan nombres como Altamira en México, Montes del Plata en Uruguay y Guaíba, en Brasil.

Los bancos de inversión BTG Pactual y Credicorp, citados en diversos medios de prensa, estiman que, de concretarse la compra, la puesta en marcha de Mapa sufriría nuevos retrasos.

La decisión de invertir en el extranjero obedece a un conjunto de variables, una compleja ecuación que incluye aprovechar imperfecciones de mercado, diversificar el riesgo y satisfacer estrategias corporativas con miras a fortalecer su posición competitiva en los mercados internacionales y beneficiarse de economías de escala, explican Manuel Bengolea, Managing Director de Octogone Chile, y Luis Hernán Paúl, socio en Paul y Cía., empresa de asesorías financieras y económicas.

Todas estas consideraciones imponen a las empresas chilenas el desafío de seguir la tendencia hacia la globalización de los mercados internacionales, no solo como agentes exportadores, sino también como productores externos o protagonistas, aprovechando las fortalezas técnicas que la industria forestal ha ido desarrollando en Chile.

Por ejemplo, explica César Pérez-Novoa, analista de Estrategia Chile & Materiales Básicos de BTG Pactual, la ampliación del uso de los desechos y residuos forestales en la forma de biomasa para la generación ha conducido al país a disponer de tecnologías que permiten el 100% del aprovechamiento de los árboles, lo que le confieren ahora un carácter de país con ventajas competitivas en lo forestal.

Esta simple y a la vez compleja circunstancia, de acuerdo a Pérez-Novoa, permite señalar que el país dispone de un modelo forestal integrado con rentabilidades que superan a compañías homologas en el continente y a varias de ultramar.

Mirando hacia el exterior

En la última década, el sector forestal nacional ha materializado importantes inversiones, como la compra realizada por CMPC en 2009 de la empresa Melhoramentos Papéis, manufacturera de productos tissue, con plantas industriales en el Estado de Sao Paulo, Brasil; o el ingreso de Arauco a Estados Unidos en 2011, con la compra de una planta de paneles en Carolina del Norte, por mencionar a algunas de las operaciones comerciales que han realizado las forestales nacionales.

Planta Guaíba II

De acuerdo a Pérez-Novoa, habría dos razones básicas que explican el proceso de internacionalización, dentro de las cuales se encuentran otras variadas motivaciones, siendo la primera y quizás la más relevante la diversificación. La segunda, el acceso más expedito a mercados promisorios, es decir, la identificación de necesidades en otros países.

Además se suma el hecho que la empresa forestal chilena ha aumentado su capacidad productiva, tanto en productos existentes como nuevos, lo que le ha conferido una capacidad de gestión no solo de la producción de grandes volúmenes sino también de su comercialización y ampliación de mercados. Eso ha tenido una doble consecuencia, por una parte han accedido a mercados expandidos y, por la otra, se han enfrentado a limitaciones en la expansión de su base de recursos locales, lo que las ha forzado a buscar nuevos horizontes en países, primero vecinos y más últimamente en países de ultramar como EE.UU., España, Portugal y Sudáfrica.

César Pérez NovoaSeñala Pérez-Novoa que en su concepto, el recurso es una ventaja logística ya que la capacidad industrial la puede armar quienquiera. Es así como aparecen otros temas de política pública que van orientando las decisiones de inversión, como son los requerimientos medioambientales y las relaciones con la comunidad, configurándose un complejo escenario debido a la dificultad de realizar un pronóstico que vaya orientando las decisiones respecto al balance de inversión local vs inversión en el extranjero.

Otro elemento que aparece relevante en la motivación de la inversión en el extranjero, de acuerdo a Pérez-Novoa, es el que las curvas de costo de producción en el mundo “se han aplanado”. Lo anterior debido a la adopción, difusión y estandarización de tecnologías tanto en los aspectos de digitalización como de robotización de operaciones.

Luis Enei

Este fenómeno ha significado, explica Novoa, que los mercados se han hecho extremadamente competitivos, ante lo cual el tema de la proximidad se convierte en algo vital.

Ese factor también es abordado por Nicolás Schild, responsable de Santander GCB. Según el analista la razón fundamental por la cual las empresas forestales chilenas han incursionado en el exterior es la caída en sus utilidades, que en Chile van a la baja por diversas consideraciones entre las cuales prevalecen efectos contables, la volatilidad del tipo de cambio, nuevas alzas en los impuestos, gastos financieros y la caída de la rentabilidad de las inversiones.

Una segunda razón, afirma el analista, obedece a que la industria ha experimentado un ciclo de inversión en el extranjero alimentado con deuda, y que las grandes empresas forestales chilenas pasaron de pertenecer una industria local a una global.

Razones de mercado

Otro aspecto que mencionan los especialistas para explicar la presencia de las compañías chilenas en el extranjero es que la industria forestal, al igual que la minería, es una industria de escala, tanto por el carácter agregativo de los bosques, con un alto cociente de inventario a producción anual, como por las características de la industria manufacturera.

Nicolás Schild

En relación con lo anterior, explican los analistas, la expansión de la demanda global ha impulsado a las empresas forestales a expandir su capacidad, ya sea con nuevas líneas de producción o con la introducción de mejoras, automatización y robotización en sus operaciones industriales.

De acuerdo a Luis Enei, director general y socio de Orion Capital, este aumento de la capacidad local ha excedido la demanda, es decir, Chile le quedó pequeño a las empresas forestales chilenas, configurándose un escenario comercial que ha impulsado a las compañías a exportar sus excedentes, aprovechando las ventajas que entrega la infraestructura portuaria en Chile y su proximidad a las operaciones forestales.

Sin embargo, la complejidad de exportar, relacionada, por ejemplo, a la distancia de Chile respecto a algunos mercados de interés, ha impulsado a que varias empresas chilenas hayan optado por operar plantas industriales ubicadas en el extranjero.

Es así como Arauco cuenta con Alto Paraná, en la provincia de Misiones (Argentina), con una capacidad productiva anual de 350.000 toneladas métricas de celulosa kraft blanqueada de Pino taeda y celulosa
fluff; en tanto que CMPC posee plantas de tissue en diversos países de Latinoamérica, como Argentina, Brasil, Colombia, México y Uruguay.

Pero no son los únicos factores. Según Luis Enei, de Orion Capital, existen otros elementos que han influido en la inversión chilena en el extranjero, entre ellas, el alto costo de la tierra, las barreras de entrada al negocio impuesta por la concentración de la capacidad de producción, la baja rentabilidad local del negocio forestal y un mercado de recursos y productos copado.

Según Enei, el dominio de las técnicas y el conocimiento de la gestión de venta en mercados como Estados Unidos, Japón, China y Brasil, ha permitido que compañías forestales pueden en la última década instalar primero oficinas de representantes y, posteriormente, oficinas propias de venta y de presencia en estos mercados, facilitando el acceso a información directa – e invaluable – para operar en los complejos mercados internacionales.

Tras la experiencia en Argentina y Uruguay, asegura Enei, los empresarios chilenos “le perdieron miedo a invertir en el extranjero” y se atrevieron a dar el salto a Brasil, que fue el trampolín en la costa Atlántica de América del Sur para saltar a Europa y África.

Otro aspecto mencionado como elemento considerado para decidir las inversiones en el extranjero es la situación ambiental comparativa que prevalece en Chile y los países donde se ha decidido invertir.

El factor geográfico

Las empresas forestales chilenas se han radicado en países donde las condiciones para la operación de líneas particulares les son más conocidas. Es así como CMPC y Arauco se han orientado a invertir en celulosa en Brasil, a lo que se suma la decisión de la compañía del Grupo Angelini de expandir su negocio de paneles en Europa y más recientemente, construir una planta de tableros en Grayling, Michigan (EE.UU.)

La elección de un determinado país o mercado no es algo al azar. Luis Enei comenta que las oportunidades de inversión en la costa Pacífica de América del Sur difieren de las de la costa oriental, destacando además el hecho que en las inversiones de esta subregión las empresas forestales han logrado desacoplar el bosque de la industria.

Así, contrariamente a lo que prevalece en la costa Atlántica, las empresas que han invertido en Perú, Ecuador y Colombia lo han hecho en instalaciones fabriles independientes de la base de recursos.

De igual forma, según Enei, las empresas han tendido a invertir en esta subregión por cuanto en Brasil se revelan problemas de infraestructura y la lejanía cada vez mayor de las operaciones respecto a los puertos de exportación, lo que contrasta con la situación que se vive en la costa pacífica, con una actividad forestal que se desarrolla cerca de los puntos de distribución.

Otro elemento que ha atraído la atención de las empresas chilenas es que algunos países se ha incorporado el modelo de desarrollo forestal de Chile, con normativas que presentan elementos y dinámicas similares al DL 701, lo que les proporciona una ventaja comparativa singular.

Tal es el caso de Ecuador, que posee un programa de incentivos para la reforestación con fines comerciales, que considera una transferencia económica de carácter no reembolsable dirigida a cubrir una parte de los costos del establecimiento y mantenimiento de la plantación forestal.

En esa búsqueda por mayores rentabilidades que pueden entregar algunos nichos específicos del negocio forestal en extranjero, Enei advierte que las inversiones que hacen las empresas en Chile actualmente se orientan a optimizar instalaciones existentes, resaltando que no se visualizan incentivos para crecer en Chile, pudiéndose incluso producirse un cambio de los dueños de la tierra, debido al desacople que está ocurriendo entre el bosque y la industria, y una industria local que debería tender a una producción con mayor valor agregado y eficiencia.

Temas Asociados