Revista Lignum Nº179

diciembre de 2018

En la Región del Maule: Las apuestas para las pymes

El futuro para este tipo de empresas no se ve fácil en esta zona. Para mejorar las
expectativas, los especialistas señalan que las empresas de aserrío necesariamente
deben tener un predio forestal de donde obtener al menos parte de su materia prima y enfocarse a la asociatividad para acceder a mejores precios.

Los incendios forestales de 2017 complicaron el escenario de disponibilidad de materia prima en la región del Maule. Ya lo han advertido innumerables veces desde instituciones como el Colegio de Ingenieros Forestales, Pymemad y entre otros.

“Se quemó aproximadamente el 30% de todas las plantaciones regionales, unas 180.000 hectáreas, de las cuales más de la mitad pertenecían a pequeños y medianos productores. La situación en que quedaron los aserraderos del segmento pymes es de muy mal pronóstico”, señala Jorge Gándara, presidente del Colegio de Ingenieros Forestales, sede Maule.

El ejecutivo agrega que hasta antes de los siniestros de la temporada anterior la disponibilidad de pino en la zona estaba “relativamente calzada” con la demanda, y que hoy “muchas pymes desaparecerán necesariamente del mercado”.

“El futuro se ve complicado para las pymes, a no ser que el Estado le preste el respaldo que necesita para mejorar su competitividad. Además, es muy importante que los grandes actores asuman el compromiso de concederles los espacios necesarios para continuar desarrollando su importante labor, con el destacado aporte social y económico que implica para la región y el país”, comenta Juan Domingo Martin, propietario de Maderas Martin, empresa con 25 años de existencia, que hoy produce 240.000 m3 anuales, que se comercializa en un 70% para consumo doméstico y en un 30% para exportación.

Por su parte, Luis Bravo, dueño de la empresa remanufacturera Maderas Bravo, con 29 años de existencia, comenta que en muchos momentos han tenido que enfrentar dificultades. “La problemática nuestra ha sido la falta de créditos que sean avalados por empresas del Estado, como Corfo u otro, porque todo lo que tú pides implica hipotecar tu casa y bienes”.

Sumado a ello, muchos aserraderos están comprando su abastecimiento de pino fuera de la Región del Maule, “y a precios que en muchos casos hacen inviable la mantención de esos procesos productivos”, explica Jorge Gándara

Ante este escenario ¿Cómo se han logrado mantener estas empresas y otras de la región? ¿Cómo obtienen su abastecimiento?

En el caso de Maderas Bravo, trabajan con 750 m3 mensuales de materia prima, generando 550 m3 de producto terminado. “De nuestro abastecimiento, el 60% procede de CMPC, trabajo con ellos hace unos 20 años, y el otro 40% es de empresas de la zona de Constitución”, destaca Luis Bravo.

El empresario maderero agrega que las empresas de aserrío son las que tienen problemas de abastecimiento, “pero como nosotros compramos madera aserrada seca los que hacemos es transformarlo a los diferentes productos que hacemos”.

Sin embargo, Maderas Bravo también en algún momento apostó por el negocio del aserrío y lo cerraron por falta de abastecimiento. “Teníamos que pagarlo al contado y eso nos complicó el asunto, como empresa casi nos hace quebrar”, por lo que optaron por solo continuar potenciando el área de remanufacturas.

“Para tener un aserradero hay que tener patrimonio forestal. Si no se tiene la empresa o pyme queda a expensas de lo que licite Arauco o CMPC, que además las adquieren normalmente dos o tres aserraderos. El resto es comprar madera a un precio excesivo”.

Respecto a ello, Juan Domingo Martin comenta la solución que encontraron al abastecimiento. “El 2002 con aserraderos Nelson Maestre formamos la sociedad Mesmar, a través de la cual hemos creado un patrimonio forestal en las regiones de O´Higgins y del Maule, compuesto por plantaciones de pino, para abastecer la demanda de nuestras dos plantas, y plantaciones de eucalipto, destinadas a abastecer el mercado de las empresas exportadoras de astillas y celulosa, que operan en el país. En 2005, con la incorporación de Aserraderos Mauricio Muñoz, nace Forestal Tres Eme, la que administra y gestiona la compra de los bosques para abastecer la creciente demanda de materia prima en nuestras tres plantas, que actualmente consumen 600.000 m3 anuales de pino”.

Asociatividad

Martin señala que una de las ventajas de estar asociados ha sido la manera en que han podido enfrentar el difícil escenario de los devastadores incendios, “que exterminaron gran parte de los bosques que se encontraban en el radio de nuestro abastecimiento. Esto encareció significativamente nuestra materia prima, puesto que hemos tenido que salir a buscar a distancia muy alejadas lo que habría sido imposible de enfrentar de manera individual y sin la tecnología de nuestras plantas”.

Sin embargo, explica que desde un comienzo, no solo el abastecimiento ha sido de materia prima ha sido una de las dificultades, sino que también el acceso a nuevas tecnologías y automatización de los procesos, un desafío permanente en términos de inversión y capacitación de personal.

Explica que según su experiencia, agruparse o asociarse permite postular a “paños forestales” de mayor tamaño en mejores condiciones de precio y financiamiento, además de racionalizar costos en los procesos involucrados en cosecha, carguío, transportes, trabajadores, entre otros.

Valor agregado

Respecto a esta sugerencia, que ya se ha entregado a las pymes, ambos coinciden en que no es necesariamente un camino fácil.

“Hay que evaluarlo muy bien, ya que se requiere un gran esfuerzo de inversión de equipamiento y capacitación de personal, lo que no es fácil de lograr cuando hablamos de una pequeña escala. Pondría especial énfasis en la asociatividad para mejorar los procesos productivos, agregando en la primera etapa el secado”, afirma Juan Domingo Martin.

Por su parte, Luis Bravo señala que al comenzar su empresa quería hacer productos con mayor valor agregado. “Ahora miro hacia atrás y veo que las empresas como la nuestra que existían se han ido cerrando”, señala.

Bravo agrega que si una pyme quiere seguir el camino de las remanufacturas, debe adquirir maquinaria de segunda mano, hasta que tenga una posición sólida en el mercado.