Revista Lignum Nº179

diciembre de 2018

Incendios forestales: Análisis a las lecciones aprendidas

La prevención ha sido uno de los desafíos pendientes en la historia de los incendios. Después de lo ocurrido en la temporada 2017 se ha comenzado a profundizar en este tema, junto con planes de manejo, coordinación y nueva tecnología.

Las últimas investigaciones especializadas en incendios forestales concluyen que los primeros 15 a 20 minutos de combate de un incendio forestal son claves para el control del siniestro. Además, la prevención tomó un rol más fundamental después de lo ocurrido en 2017, en que los incendios consumieron unas 250.000 hectáreas de plantaciones forestales, afectando gravemente el abastecimiento del sector para los próximos años.

“Hace más de 50 años que la prevención ha sido el ‘pariente pobre’ de las administraciones forestales. Esto ha cambiado los últimos cinco o siete años, porque las empresas forestales le están dando mayor énfasis”, afirma Miguel Castillo, académico del Laboratorio de Incendios Forestales de la Universidad de Chile.

El especialista agrega que la prevención también fue una de las lecciones aprendidas a raíz de lo ocurrido en 2017, sobre todo en lo referido a la silvicultura y las buenas prácticas de reducción de combustible.

“Uno de los temas que se analizó fue la continuidad de la vegetación, que facilitó la propagación descontrolada del fuego, y no hablo solo de plantaciones forestales, también de desechos agrícolas, matorrales o árboles nativos, que de una u otra forma dieron continuidad al combustible”, señala el académico.

Esto ocurre, más frecuentemente, en las zonas de interfaz, donde Conaf ha puesto especial énfasis el último periodo. “Participamos del programa Comunidad preparada y en la Red de prevención de incendios forestales, a través del cual tomamos contacto directo con los vecinos de la interfaz urbano-forestal, para capacitarlos en prevención, con actividades como eliminar combustible fino muerto, vegetación seca; sacar la basura lanzada a quebradas, no usar herramientas que producen calor en zonas de bosque, construir cortafuegos, entre otras medidas. Además, les enseñamos a proteger sus viviendas, podando árboles o acumulando la basura en sitios seguros”, explica José Manuel Rebolledo, director ejecutivo de Conaf.

Plan de manejo

Junto con las compañías forestales, a través de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), Conaf ha llegado en tareas de prevención a unas 400 comunidades rurales y de zonas de interfaz.

“El año pasado tuvimos una temporada benigna en cuanto a la propagación, me refiero a escasos incendios y poca superficie quemada, pero ello no significa que esta temporada o las que vengan tengan ese mismo escenario. Hay que explicar a las comunidades cómo manejar los bosques por ejemplo, y sobre todo los desechos agrícolas y forestales. Todos los incendios se inician combustibles delgados, como pastizales, matorrales, mezclas. Cuando el fuego toma fuerza se va a combustibles mayores y ahí está el problema”, señala el académico Miguel Castillo.

Respecto a la prevención a partir de silvicultura, Charles Kimber, gerente de Asuntos Corporativos y Comerciales de Arauco, comenta que en los “cinturones de protección” que han desarrollado en zonas de interfaz se han invertido unos US$11.500.000.

“Por otra parte están los ‘conglomerados’, los cuáles tienen como objetivo reducir la propagación, facilitar el combate y limitar el impacto a través de una red de corta-combustible. Esta iniciativa que, a su vez, busca proteger el patrimonio de Arauco, consistirá en la intervención de los 41 conglomerados actuales, con el fin de fraccionar el territorio para evitar la propagación de los incendios”, dice Kimber.

“Hace más de 50 años que la prevención ha sido el ‘pariente pobre’ de las administraciones forestales. Esto ha cambiado los últimos cinco o siete años, porque las empresas forestales le están dando mayor énfasis”, afirma Miguel Castillo.

Acerca de la relevancia de que los propietarios de plantaciones inviertan en prevención, Miguel Castillo explica que “nosotros en el laboratorio (de incendios forestales, de la Universidad de Chile) hemos hecho algunos proyectos y experiencias sobre recomendaciones, como cuáles son los mejores anchos o al menos los recomendables para cortafuego o cortacombustible, en el entendido que eso implica sacrificar superficie forestal y que tiene un alto costo. Ahí es donde el propietario tiene que tomar la decisión, orientada por un buen plan de manejo, pero que puede que sea conveniente para proteger los recursos que tiene, y además que eleva el valor a su predio, porque está incorporando acciones preventivas ante el impacto de los incendios”.

Desde Arauco comentan que esta temporada se desarrollará el Plan 1.200, que pretende entrenar y poner a disposición 1.200 brigadistas silvícolas, quienes trabajarán en el combate directo de incendios y se sumarán a los 1.390 brigadistas con los que trabajan actualmente.

Primeros minutos

José Manuel Rebolledo afirma que desde abril de este año se han coordinado con Corma, para que el recursos más cercano a un incendio, ya sea terrestre, avión o helicóptero, acuda de inmediato. “Lo que queremos es evitar un siniestro de magnitud. Por eso nos hemos propuesto controlar un incendio dentro de los primeros 20 minutos, a partir del despacho del recurso”.

Conaf actualmente destina $53.000 millones a prevención y combate de incendios y posee 2.800 brigadistas y 45 aeronaves.

Sobre los tiempos de respuesta, el académico Miguel Castillo estima que este comenzó a ser un tema relevante el último tiempo, a diferencia de lo que ocurría hace unos 20 años, en que la conflictividad de los incendios no era la que se ve hoy. “Incluso hay algunos estudios, no muchos, que señalan que los primeros 15 minutos son gravitantes, y en esa parte creo que hay que tratar de revisar con más calma cuáles son los protocolos que se están usando”, afirma.

Charles Kimber indica que hoy Arauco cuenta con una central de incendios con tecnología para el monitoreo y detección temprana de siniestros mediante cámaras fijas y robot, de manera de despachar oportunamente los recursos ante un siniestro.

“A ello se suma que hemos implementado softwares de apoyo al despacho. Uno de ellos es el Wildfire Analyst, el cual permite la simulación de propagación y comportamiento de incendios para el combate, control y evacuaciones, y también es una herramienta de apoyo en la toma de decisiones de manejo de silvicultura y generación de conglomerados. En tanto, la plataforma Firesponse permite la ubicación y administración de recursos, y el registro y control de las operaciones de combate de incendios”, afirma Charles Kimber.

El director ejecutivo de Conaf explica que en el caso de empresas eléctricas u otro tipo de industrias en zonas rurales, tienen la responsabilidad de tener planes preventivos y aplicar medidas de seguridad pertinentes para evitar un incendio.

Otros países

Respecto a la comparación con lo que ocurre en otros países, Miguel Castillo comenta que “si uno revisa los países que están a la vanguardia en protección, como Estados Unidos, Canadá, Portugal, a pesar de las grandes tragedias; España y Francia, han sido lecciones respecto a buena preparación. Sin embargo, hay problemas que no son abordables a la escala geográfica de ellos, que es el cambio climático”.

El especialista dice que es probable que uno de los problemas transversales de todos estos países es que hay que aceptar que la conflictividad de los incendios va a ser cada vez mayor, y por lo tanto, el foco no sería la organización en los medios de extinción, “sino que en un peldaño antes: una mejor administración preventiva: cómo las comunidades están preparadas frente al impacto de los incendios forestales, la educación ambiental. Hay un tema que yo creo que sí podría ser un ejemplo, quizás en otros países que nosotros podríamos fortalecerlo, porque se ha hecho harto en Chile, es tener una mejor infraestructura preparada, es decir, buenos caminos, redes de abastecimiento de agua, buena accesibilidad a sectores donde es difícil llegar en esos otros países han avanzado mucho. Sin embargo, a pesar de toda la extensa conectividad, siguen apareciendo estos grandes incendios. Yo diría que estamos a nivel, lo que pasa es que todo va en el peldaño anterior, en la cultura preparatoria”.