Disponibilidad de madera de pino y eucalipto: ¿Hasta cuándo alcanza?

Cuando se trabaja en un negocio a largo plazo, donde lo que se planta hoy se cosecha en 10 o más años, es clave realizar una planificación operativa y estratégica del negocio. Para hacerlo, las empresas usan modelos de simulación de crecimiento e informes de disponibilidad de pino y eucalipto para saber cuánto bosque tienen y dónde, y así calcular su rendimiento.

El negocio forestal es una apuesta a largo plazo que involucra altos volúmenes de materia prima y montos de dinero, por lo que ningún factor puede ser dejado al azar. Lo principal es optimizar el potencial productivo de un sitio determinado con programas de manejo silvícola, para saber con la mayor seguridad posible con qué cantidad de materia prima se cuenta, ya que un abastecimiento seguro y continuo son los dos pilares del negocio.

“Las empresas forestales requieren un sistema que apoye la toma de decisiones en todas sus inversiones puesto que se trabaja con largos ciclos de producción, donde las frutos se obtienen en plazos de entre 12 y 22 años”, declara Manuel Sánchez, decano de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción. “Es imprescindible tener una aproximación del comportamiento de los bosques en el futuro, principalmente para estimar la disponibilidad de madera en el mediano y largo plazo, y una estimación de la calidad de estas”, acota. Agrega Jaime Sánchez, subgerente de Planificación de Masisa: “Conocer a priori el volumen que se obtendrá al momento de la cosecha permite planificar y proyectar el desarrollo de la empresa en el futuro”.

Para satisfacer este requerimiento existen los estudios de disponibilidad de madera de Pino radiata y eucalipto, informes de alto nivel que desde hace más de 30 años elabora el Instituto Forestal (Infor) junto a las empresas forestales y actores del sector académico, para determinar las disponibilidades futuras de maderas provenientes de las plantaciones forestales y dimensionar el potencial de crecimiento sectorial, proyectando cuánta madera podrá ser cosechada anualmente en las diferentes zonas forestales del país.

“Permiten modelar escenarios de proyección de disponibilidad futura de madera, a partir de la representación matemática del estado actual de las plantaciones y de supuestos para la continua reforestación de dichas plantaciones dentro de un horizonte de planificación de largo plazo”, indica Mauricio Ruiz Tagle, ingeniero civil en informática, doctor en software y sistemas de la Universidad Politécnica de Madrid y consultor en la formulación y validación del modelo matemático y en el desarrollo del software de proyección para formular el informe. El principal objetivo del estudio es estimar, bajo distintos escenarios, la disponibilidad anual de madera en el futuro cercano, según tipo de producto y especie, en cada macro-región del país. Los resultados permiten apoyar la toma de decisiones en distintos ámbitos del quehacer, tanto público como privado, y apoyar los planes y proyectos tendientes a la gestión de dichos recursos.

Todas las decisiones que impacten en los recursos, como en general las medidas tendientes a mejorarlos, protegerlos y fomentarlos, así como aquellas que lo requieren, como los proyectos de desarrollo industrial, son sustentadas por estudios de disponibilidad futura, según argumenta Ruiz Tagle. “La información que se obtiene de estos estudios apoya decisiones asociadas a la inversión en nuevas industrias o a la ampliación de la capacidad instalada de plantas ya existentes, y permite evaluar posibles políticas de fomento, y estimar el impacto potencial de medidas específicas hacia algunos tipos de propietarios o especies”.

Los estudios se actualizan cada cinco años en promedio, según si hay cambios importantes en los antecedentes básicos, supuestos y escenarios de proyección. El último se realizó entre 2012 y 2013. “Los modelos son representaciones simplificadas de una realidad que es, por definición, compleja”, puntualiza Mauricio Ruiz Tagle. Adicionalmente, en este caso se trata de una estimación futura, que está determinada por muchas variables adicionales no cuantificables en un modelo. No obstante, estos estudios han tenido niveles importantes de acierto, sobre todo en los primeros años de proyección.

“Corresponden al desarrollo de proyecciones sobre la oferta en pie estimada, como tipos de trozas pulpables, aserrables, podadas– que se obtendrán a futuro para las plantaciones de pino y eucalipto, a partir de información actualizada y sobre la base de algunos supuestos que permitan una mejor representación del modelo de producción”, señala Marjorie Martin, investigadora de la sede Valdivia de Infor. “La trayectoria del crecimiento industrial forestal ha ido de la mano con las magnitudes de las disponibilidades de madera provenientes de las plantaciones, y las inversiones en nueva capacidad industrial han dependido del abastecimiento seguro y necesario, por las altas inversiones involucradas, aspectos que han sido estudiados y difundidos por informes técnicos periódicos elaborados por Infor. Estos estudios ayudan a disminuir la incertidumbre para futuras inversiones, ya que el flujo futuro da la seguridad del abastecimiento en el tiempo e indica los periodos en que este puede llegar a niveles críticos para preparar planes de contingencia”.

Un comité estratégico y técnico, público y privado, formado por entidades que solicitan los estudios –en el caso de la última investigación fueron la Subsecretaría de Agricultura, Corma, Conaf, Mucech, las empresas forestales Cambium SA, Forestal Mininco, Forestal Arauco, Masisa, Forestal Comaco,
Forestal Los Lagos, Forestal Tierra Chilena, Bosques Cautín, Forestal Anchile y PRONitens AG, más asesores externos de la Universidad Austral de Chile- analizan y respaldan los resultados, dándoles un máximo grado de seguridad.

Luego, se definen los criterios para guiar la proyección, considerando parámetros como los rangos de edades posibles de cosecha, cambio de especies, especificaciones de los productos, superficie futura afecta a incendios o plagas, entre otros. “Estas definiciones se realizan en el marco del trabajo del comité técnico del proyecto, en el que las empresas están representadas por los responsables del proceso de planificación de cada una de ellas y las instituciones públicas por los encargados de estudios o de gestión de la información asociada al recurso forestal. Este comité es coordinado por los profesionales de Infor ”, señala Ruiz Tagle. Finalmente se realiza la proyección, mediante la utilización de un modelo de programación lineal que es implementado utilizando una aplicación de software desarrollada para el estudio.

“Los estudios procesan una gran cantidad de información que, junto a modelos informáticos, dan forma a las proyecciones del sector”, revela Jorge Cabrera, coordinador general del Estudio de Disponibilidad 2012/2013. En general, el grado de certeza de estos modelos depende en gran medida de la información base, considerando que los supuestos que se establecen ayudan a simplificar complejas estructuras de datos, y en trabajar con la mejor fuente de información disponible.

La planificación se proyecta a 30 años, lo que en el caso del pino corresponde a casi una rotación. En eucalipto el horizonte trabajado había sido de 20 años, pero en el último estudio la proyección en conjunto para ambas especies fue de 30 años. El resultado de disponibilidad es anual, expresado como el volumen de madera en pie para cada año de la proyección.

¿Sobra o falta?

Para elaborar el estudio, en una primera etapa se debe consolidar y uniformizar la información base que describe el estado actual de las plantaciones, considerando tipo de propietario, región administrativa, especies, años de plantación, zonas de crecimiento, clases de sitio y esquemas de manejo. Para esta etapa es fundamental la coordinación entre las empresas y las instituciones públicas en términos de concordar los criterios y aportar la información de la que se dispone. Otro aspecto importante a cubrir en la etapa inicial es la generación de las tablas de rendimiento para raleos y cosechas finales, para cada una de las situaciones contempladas en la modelación.

Los estudios de disponibilidad hacen público el potencial forestal del país basado en sus plantaciones y la oferta física de madera para orientar las inversiones en la creación de nueva capacidad instalada industrial, puesto que el abastecimiento debe estar asegurado, dadas las altas inversiones que implica la industria pesada del sector, como plantas de celulosa y tableros, y aserraderos grandes, sostiene Cabrera. “Hay otro conjunto de decisiones que tienen que ver con proyectos de exportación de materias primas y negocios verdes de captura y retención de gases de efecto invernadero, así como conocer la demanda por infraestructura de puertos, caminos y puentes, requerimientos de financiamiento y de mano de obra en cantidad y calificación, y también aspectos de fomento forestal, puesto que se establecen escenarios de forestación”.

La base del estudio es el Inventario Nacional de Plantaciones Forestales, que indica las cantidades de hectáreas existentes a la fecha, con sus detalles de especie, edad, zona, manejo silvícola y propiedad entre otras características desde la región de Valparaíso a la de Los Lagos, que se clasifica de acuerdo al año de plantación, región administrativa, zona y sitio de crecimiento; en el caso del pino al tipo de manejo y de acuerdo al tipo de propietario. Para proyectar estas existencias se deben establecer todos los supuestos y antecedentes básicos de cómo podrían crecer o disminuir estas plantaciones en el futuro.

“A estos rendimientos se incorporan cambios tecnológicos que pueden mejorar las condiciones de crecimiento como la genética, el manejo silvícola, como también la edad de cosecha esperada y cuántas hectáreas se forestarán en los años siguientes”, explica Jorge Cabrera. También hay supuestos por pérdidas, como por incendios o plagas que disminuyen las disponibilidades futuras, comportamientos diferentes según la especie, la zona y la propiedad del recurso. Incluidas todas las variables, finalmente el equipo técnico del estudio analiza y establece las cifras finales y las incorpora a los modelos de proyección.

El estudio también entrega una serie de servicios conexos, como información de localización del recurso, zonas geográficas donde se presentan la mayor disponibilidad o escasez futura y sus características en cuanto a especies, fechas probables en que estarán en edad de cosecha y tipo de propiedad que poseen esos recursos disponibles (o no disponibles por pertenecer a recursos comprometidos con abastecimiento de empresas en operación), entre otros datos. También, con apoyo cartográfico, se determinan condiciones de accesibilidad a las plantaciones con el fin de determinar momentos y costos de transporte de extracción.

“Se expresan, por un lado, las cantidades de trozas delgadas para usos pulpables o tableros, y por otro, maderas gruesas en diferentes medidas para aserraderos y gruesas podadas, las cuales entregan la mejor calidad”, dice Jorge Cabrera.

Muy caro

Para realizar los estudios de disponibilidad de madera se precisa de otros estudios en permanente desarrollo, tales como los que entregan estimaciones de volúmenes futuros de crecimiento de los árboles, estudios matemáticos de alta complejidad que se realizan en el marco del proyecto Modelo Nacional de Simulación (MNS).

“La simulación del crecimiento de árboles, y el desarrollo de los bosques en función del tiempo permiten estimar con cierto grado de certeza los volúmenes y la calidad de madera que se producirá, lo que permite decidir los grados de inversión necesaria en el negocio forestal”, afirma Manuel Sánchez. Concuerda Juan Carlos Valencia, subgerente de Desarrollo Silvícola de Forestal Mininco S.A,y presidente del Directorio del MNS, quien dice que en la actividad forestal los plazos son muy largos, y es difícil evaluar el efecto que tendrán las decisiones de manejo en los bosques. “Las herramientas de simulación permiten evaluar alternativas de manejo, tanto en oportunidad (cuándo podar, cuándo ralear, cuándo cosechar) como en cantidad (cuántos árboles plantar, cuántos árboles dejar en un raleo, y otros). También se puede hacer proyección de los inventarios y evaluaciones de rentabilidad de las distintas opciones proyectadas”, dice.

El proyecto Modelo Nacional de Simulación nació en 1989 abocado a plantaciones de Pino radiata, y en 1997 incorporó a los eucaliptos. “Surgió como respuesta a un ofrecimiento de venta de un simulador de crecimiento de Pino radiata del Forest Research Institute de Nueva Zelandia”, recuerda Valencia. “El alto precio del producto, junto a la necesidad e interés de las principales empresas forestales chilenas de disponer de herramientas de simulación y proyección de crecimientos y rendimientos de sus bosques, incentivaron a las empresas a unirse para que dichas herramientas fuesen desarrolladas en Chile”. El proyecto estuvo bajo el alero de Fundación Chile, hasta que en 2006 fue acogido por la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción, donde se ha convertido en una herramienta docente de alto valor para transferir conocimientos a los futuros ingenieros forestales.

“Permite a las empresas tener la misma base de proyección de volumen que nos permite mantener una herramienta de intercambio de información confiable para compartir conocimientos técnicos y también mantener una red de datos gigante. De manera individual, el resultado no podría ser el mismo y el costo sería mucho más alto para cada una”, asegura Jaime Sánchez, miembro del Directorio del MNS.

Los simuladores de crecimiento son Insigne y Eucasim. El primero simula el desarrollo de una plantación de pino radiata desde 0 a 30 años y permite modelar como rodal, como árbol individual o en forma mixta, incluyendo podas y raleos. El segundo simula el desarrollo de una plantación de eucalipto hasta los 20 años de edad, en el caso de la especie globulus sin manejo, y en el caso de nitens incluyendo el efecto de podas y raleos. Ambos simuladores tienen variadas formas de ingreso de datos y también procesan y actualizan inventarios. El error estimado en las predicciones de volumen es del orden del 15%.

“Desarrollan las tablas de rendimiento por clases de edad y manejo utilizadas en los estudios de disponibilidad futura de madera tanto de pino como de eucalipto”, admite el ingeniero forestal Roland Peters, director del MSN. A partir de 2011 se inició el desarrollo de un SIimulador Híbrido Multiespecie (SHM) que combina variables ambientales con variables dasométricas, y otros productos complementarios (www.simulador.cl/documentos). Anualmente se remiden los ensayos y parcelas permanentes que constituyen el banco de datos necesario para reajustar periódicamente los modelos que integran los simuladores, y cada dos años nuevas versiones son entregadas a las empresas socias.

“Gracias a los simuladores de crecimiento los estudios de disponibilidad generalizan los tipos de manejo aplicado y los tipos de productos o trozas factibles de obtener, para determinar, mediante un algoritmo de optimización, en base a programación lineal, las superficies de cosecha que junto con maximizar el volumen en el horizonte pueden mantener una oferta que no disminuya en el tiempo”, señala Marjorie Martin. Un patrón muy marcado en que se mueven esta oferta está dado por el comportamiento que los distintos tipos de propietarios asumen en cuanto a sus esquemas de manejo y edades de corta.

“El modelo sirve para conocer la respuesta a diferentes actividades silvícolas y de manejo (podas y raleos) para evaluar a priori las mejores actividades a realizar en un rodal, las que más aportan al desarrollo de un bosque y las que permiten obtener el mayor volumen de acuerdo a las necesidades y estrategia seguida por cada empresa”, sostiene Jaime Sánchez.

Masisa, por ejemplo, utiliza el modelo como herramienta para la estimación de volúmenes de inventarios, proyección de volúmenes al momento de la cosecha, para la planificación estratégica, táctica, operativa y planificación de podas y raleos. “Es una herramienta que participa en la mayoría
de las decisiones que toma la empresa en el corto y largo plazo”, agrega Sánchez. En Forestal Mininco S.A., por su lado, también se apoyan en él para los procesos de valorización de sus activos biológicos y en sustentar términos de transacción con otras empresas al momento de hacer negocios. “Conocer el comportamiento de las plantaciones forestales en términos de su crecimiento, sobrevivencia, rendimientos y productos es indudablemente información valiosa para sustentar decisiones y hacer una buena gestión forestal”, dice Valencia.

Los datos que se utilizan para el ajuste de las distintas funciones incorporadas en los simuladores están almacenados en un sistema llamado “Banco de Datos” que contiene 4,45 millones de registros, considerando tanto la especie Pino radiata como las especies Eucalyptus globulus y Eucalyptus nitens. “Estos registros son mediciones periódicas de un total de 2.208 entre ensayos y parcelas permanentes, de los cuales una parte han sido instalados por el proyecto y los otros han sido aportados por las empresas participantes”, indica Peters. “Se distribuyen desde el norte de Constitución hasta la altura de Puerto Montt. Además de estar identificados por la especie, tipos de manejo, clases de sitio, estos ensayos y parcelas están establecidos en diferentes zonas de crecimiento, ocho para pino y seis para eucalipto”.

Mayor competitividad

En un esfuerzo de apertura en el uso del MNS, las empresas socias han resuelto transferir gratuitamente estas tecnologías de predicción al segmento de pequeños y medianos propietarios de plantaciones del país a través de un convenio firmado con Conaf, que les permitirá mejorar la gestión y ganar en competitividad, permitiéndoles tomar mejores decisiones y con ello tener bosques más productivos y sustentables.

La idea es poner a disposición de pequeños y medianos empresarios forestales esta herramienta de decisión, de manera de lograr mayor certeza en los cálculos de disponibilidad futura de madera, de la rentabilidad de las inversiones y de los efectos del manejo forestal aplicado. “Cuando se dispone de información confiable y transparente, se pueden tomar mejores decisiones y minimizar problemas, especialmente aquellos asociados a malas estimaciones de crecimiento y rendimiento de plantaciones, lo cual puede generar pérdidas de confianza y desincentivo de la actividad forestal en general”, indica Juan Carlos Valencia.

A juicio de Manuel Sánchez, la posibilidad que todo productor de madera pueda acceder a una herramienta de decisión como el MNS para estimar los resultados del manejo de sus bosques, “acerca a los pequeños y medianos propietarios forestales hacia una mejor competencia, y también les permite valorar sus bosques, de manera que a la hora de cosechar puedan competir en calidad de producto a cualquier nivel, mejorando la rentabilidad de sus predios”.