Agua y plantaciones: Encausando el análisis

De acuerdo a las últimas investigaciones, la influencia fundamental en la disponibilidad de agua sería determinada por diferentes factores. Entre ellos, las precipitaciones, los niveles de sequía y la hidrogeología, entre otros.

Para algunos, se podría decir que existe la discusión, pero no está claro el objetivo del análisis sobre la relación entre plantaciones forestales y agua, el “para qué”. Al menos, es lo que opinan algunos actores del sector, señalando hay falta de claridad al momento de definir cuál es la relevancia del tema, si es por la sequía, por la falta de agua potable en ciertos sectores rurales o si se investiga porque las certificaciones ambientales exigen un mayor control.

“La pregunta siempre es qué consumo de agua hay en las plantaciones, ¿pero con respecto a qué?”, dice Andrés Iroumé, doctor en ciencias forestales, e investigador en hidrología, ecología y geomorfología de la Universidad Austral de Chile.

De acuerdo al documento “Estado del arte de las plantaciones forestales y el agua”, realizado por el Fondo de Innovación Agraria (FIA) y el Instituto Forestal (Infor) en 2013, “la opinión pública suele tener la percepción que las bajas disponibilidades de agua que se producen en algunas épocas en diferentes zonas rurales del país, se deberían al incremento de plantaciones forestales”. Así también “el incremento en la preocupación por la disponibilidad de agua se explica en parte por la importancia que ha tomado en la agenda pública nacional e internacional el tema del cambio climático”, pero también el estudio pone en evidencia que se debe considerar que las plantaciones forestales en Chile ocupan un 3,5% aproximadamente del territorio nacional. “Por lo tanto se debe ser muy preciso en no dar a entender que su posible impacto sobre la temática del agua en territorio es mayor a ese porcentaje”.

Asimismo, el informe del Banco Mundial sobre “Diagnóstico de la gestión de los recursos hídricos”, realizado en 2011, indica que se deben mejorar los sistemas de monitoreo y de información, destacando las deficiencias en la cobertura, calidad y accesibilidad de la información.

De acuerdo a la publicación de FIA e Infor una serie de estudios internacionales dicen que “los efectos de las plantaciones en los recursos hídricos dependen de la proporción de la cuenca que se reforeste. Así, reforestaciones equivalentes a 20% o menos del área de la cuenca no han mostrado efecto significativo”.

Además “pese a que los efectos de las plantaciones dependen de las características topográficas, geológicas y edáficas de la cuenca y de la distribución de precipitaciones, se sabe que las plantaciones forestales no afectan el ciclo hidrológico en cuencas ubicadas en climas de precipitaciones menores (menos de 500 mm/ año).

Para climas más húmedos (más de 500 mm/año) los efectos de las plantaciones son mayores en la medida que se incrementa la precipitación anual, esto tras establecer plantaciones en pastizales”.

Investigaciones locales

Lo que han señalado los últimos estudios, por ejemplo, el realizado por la Universidad de Talca, en conjunto con la Universidad de Concepción y la Universidad Austral, que consistió en analizar el comportamiento de los caudales mensuales y anuales de 42 cuencas hidrográficas, grandes y medianas, en periodos que superaron los 20 años de estudio, es que la producción de agua en caudales máximos y medios, estaría más bien influenciada por factores tales como las condiciones climáticas, las características hidrogeológicas o el consumo humano, entre otros.

Un dato relevante es que los caudales analizados son producto del monitoreo realizado durante 20 años y más, por el Ministerio de Obras Públicas a través de la Dirección General de Aguas (DGA). Esta última ha señalado que en las últimas dos décadas el consumo humano de agua para uso sanitario, agrícola e industrial se ha incrementado en un 160%, hecho que habla por sí solo de la tremenda presión a que están sometidos los recursos hídricos.

Durante el desarrollo del estudio de la Universidad de Talca, hubo resultados que llevaron a los investigadores a sacar conclusiones sobre la relación que poseen las plantaciones forestales y el agua. “Muchos de los datos de producción de agua, medidos con las más modernas herramientas de estimación de tendencias, eran negativos en su pendiente en octubre, justo cuando las plantaciones comienzan a absorber más, como podría esperarse, pero a continuación nos dimos cuenta que la abrumadora mayoría de las tendencias, no eran significativas desde un punto de vista estadístico y matemático”, señala Roberto Pizarro, director del Centro Tecnológico de
Hidrología Ambiental de la Universidad de Talca.

De acuerdo a la publicación de FIA e Infor una serie de estudios internacionales dicen que “los efectos de las plantaciones en los recursos hídricos dependen de la proporción de la cuenca que se reforeste. Así, reforestaciones equivalentes a 20% o menos del área de la cuenca no han mostrado efecto significativo”.

“El mes con tendencias más significativas y negativas resultó ser abril, cuando las plantaciones dejan de consumir agua. Otro hecho relevante fue que en enero, cuando las plantaciones más consumen, la mayoría de las tendencias eran positivas y significativas en la producción de agua. Lo que explicaría lo de enero, son más bien factores hidrológicos, como el derretimiento glaciar, porque no es posible pensar que las plantaciones y en general las masas forestales, generen una mayor producción de agua”, afirma Pizarro.

Los especialistas, y los mismos investigadores del estudio, tienen en consideración que la investigación se hizo en cuencas medianas a grandes, de tamaños que van desde los 200 km2 a los 15.000 km2, entonces lo que falta por analizar es qué sucede con las cuencas más pequeñas.

Las variables

Para poder estudiar el real efecto de plantaciones en relación al agua hay que abocarse a las cuencas más chicas. Lo que pasa con ellas es que los flujos son de mucho menos duración, y hay menos datos. Hay distintas investigaciones que se están haciendo. “En la Universidad Austral estamos monitoreando cuencas. También las empresas forestales han iniciado programas de monitoreo, pero aún no tienen 10 años”, explica Andrés Iroumé.

En el estudio “Eficiencia del uso de agua en las plantaciones de Pino radiata en Chile” de Anton Huber y Ramiro Trecaman, figura que “la cantidad de agua necesaria para producir un m3 de volumen fustal en las plantaciones de Pinus radiata en la zona centro sur de Chile osciló entre los 241 y 717 m3. Estos valores estuvieron influidos por la densidad de las plantaciones, temperatura estival y por las características del suelo y vegetación acompañante, que explicaron en más de un 83% la variabilidad de la tasa de transpiración entre las plantaciones”.

Respecto a los datos de consumo de agua, Julio Torres, secretario ejecutivo del Colegio de Ingenieros Forestales, trata de poner estos temas en relieve, comentando que: “Lo que uno sabe es que las plantaciones consumen el agua que está en el sistema. Si no hubiera agua en esa cuenca los árboles morirían. El árbol consume más en su etapa juvenil y menos en su etapa adulta. Entonces cuando dicen que el eucalipto consume 200 litros de agua diarios, aunque nunca revelan la fuente, ¿sería a qué edad?, ¿bajo qué condiciones?, ¿en zonas húmedas o secas?”.

En el mismo contexto, el Dr. Roberto Pizarro dice que la producción de agua de una cuenca depende de muchos factores, como es si es árida, semiárida, o húmeda; qué tipo de hidrogeología posee; cómo se manifiestan las lluvias y particularmente las intensidades de lluvia; los consumos para diferentes usos; entre otros; y eso hay que estudiarlo en las cuencas pequeñas, para poder hacer una inferencia con rigor científico y técnico y con base en los datos y no en las creencias o las percepciones”.

Sobre la diferencia de bosque nativo y plantaciones, señala que: “Pareciera que hay una relación en que el bosque nativo con el pino tendrían consumos similares, por lo que aparece en el resultado de las grandes cuencas estudiadas. A nivel de las pequeñas podría ser diferente, pero habría que medirlos con igual biomasa y similares características hidrogeológicas y morfométricas de cuenca y eso es difícil (…) me atrevería a decir que con la misma biomasa entre una plantación y un bosque nativo, el consumo de agua es similar. Al parecer donde sí habría diferencia es en el eucalipto, porque este abre sus estomas durante todo el año y pareciera que siempre están consumiendo agua; esto nos dice la gente en terreno y es que las plantaciones de pino no parecen tener mayor incidencia, pero sí lo hacen los eucaliptos, aunque esto último es sólo a nivel de percepciones y aún no tenemos datos para probar estas afirmaciones.

El eucalipto es una especie que crece más rápido que el pino, lo que puede explicar por qué consumen más agua. “El eucalipto tiene una rotación de 12 años, y el pino de 15 años, por lo que el primero necesita más recursos para alcanzar su etapa de explotación en menos tiempo”, explica Andrés Iroumé.

Por otra parte, las plantaciones y el bosque nativo no solo consumen agua a través de sus raíces, sino que también por las precipitaciones. “Hay estudios que dicen que el bosque nativo puede consumir la misma cantidad de agua que las plantaciones. Tiene sentido, hay que poner sobre la mesa un par de variables, por ejemplo si una cuenca tiene agua o no tiene, la vegetación y las precipitaciones. Una parte muy importante es la intercepción. Cuando llueve, la intercepción es todo lo que los árboles interceptan y no cae al suelo, entonces la pregunta es cuál intercepta más, ¿el bosque nativo o las plantaciones?. El bosque nativo tiende a interceptar más, porque tiene más sotobosque”, dice Julio Torres.