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Noticia publicada el: 04/07/12
Etnia de Brasil se une a créditos de carbono
Luchando contra la deforestación y reforestando, buscan tener ingresos y conservar su hábitat.


La Hora de Ecuador

El pueblo nativo paiter-suruí, en el corazón de la Amazonía brasileña no tenía contacto con el mundo occidental apenas 45 años atrás. Hoy apuesta a los complejos mercados de carbono para garantizarse su supervivencia.

Estos habitantes del territorio Sete de Setembro, casi 250 mil hectáreas situadas entre los estados de Rondônia y Mato Grosso, cerca de la frontera con Bolivia, han vivido una historia vertiginosa en las últimas décadas.

Apenas tres años después de su primer contacto con el ‘hombre blanco’ en 1969, casi llegan a la extinción: la población de 5 mil personas se redujo a solo 300 por la mortandad que causaron las enfermedades traídas por los invasores. Hoy son unos 1.350 y están determinados a perdurar.

El proyecto

Suruí es el nombre que los antropólogos les dieron. Ellos se llaman a sí mismos paiter, ‘el pueblo verdadero, nosotros mismos’ en la lengua tupí-mondé que hablan.

El negocio al que aspiran es parte del Proyecto de Carbono del Bosque Suruí, aprobado en abril, que prevé mecanismos para neutralizar las emisiones de dióxido de carbono, como evitar la deforestación, manteniendo ese elemento en la masa forestal, y absorberlo de la atmósfera, mediante la reforestación.

Estas acciones están previstas en el régimen de Reducción de Emisiones Provocadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD+) que impulsa la Organización de las Naciones Unidas como instrumento para mitigar el cambio climático.

La compraventa de derechos de emisión de carbono, o certificados de carbono, está prevista en los sistemas de control para que empresas o países que son emisores netos de gases de efecto invernadero paguen a otros que tienen mecanismos para reducirlas.

Recuperación

Luego de décadas resistiendo el embate de taladores, cazadores y colonos, desde 2005 los suruís han plantado 14 mil ejemplares de 17 especies, entre estas cacao y café, árboles de maderas nobles como mogno (caoba), cerejeira e ipê, y frutales como las palmeras açaí, pupunha (palmito) y babasú.

“Queremos beneficiar a nuestro pueblo y desarrollarnos de acuerdo con nuestra necesidad de la región, valorizando productos forestales. Una política económica verde es justamente una planificación de uso sostenible”, afirmó Almir Suruí, líder de este pueblo, que también integra la Coordinación de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña.

Expectativas

Carbono Suruí tiene una duración de tres décadas para la conservación de un área de más de 12 mil hectáreas, según Angelo Dos Santos, uno de los coordinadores del Fondo Brasileño para la Biodiversidad.

“Todos los años los suruís aseguran un volumen de carbono no emitido que será ofrecido al mercado”, explicó.

Además, añadió que “en los próximos 30 años la cantidad que el pueblo suruí acumulará por deforestación evitada será de ocho millones de toneladas” de dióxido de carbono.

 

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