Cecilia Alcoreza, del WWF: “Uno de los grandes desafíos en Sudamérica es el aspecto social”

Ingeniera forestal de la Universidad Católica de Chile, la líder global en Papel y Embalaje del WWF asegura que es una tarea compartida entre diferentes actores fortalecer los vínculos entre empresas y comunidades.

Hace unos pocos meses Cecilia Alcoreza dejó su cargo como coordinadora del Programa Bosques en la WWF de Chile, para asumir como líder global Agenda de Celulosa, Papel y Embalaje en la misma organización.

El foco de su nuevo cargo es incentivar la producción responsable, armonizando el desarrollo ambiental, social y económico. “Ahora somos 7.000 millones de habitantes en el planeta; el 2050 seremos 9.000 millones de habitantes. El consumo se va a triplicar 3 veces, entonces se necesitarán más productos de papel. Las regiones productoras son principalmente de Sudamérica, que está de alguna forma encaminada hacia un desempeño responsable en la producción. También Europa y Norteamérica, pero es clave tener mucha atención de lo que está pasando en Indonesia, donde la situación es crítica”.

  • Además que la producción de celulosa va en aumento en el mundo…

Efectivamente es un negocio que va a continuar, pero que no siga destrozando por lo menos para nosotros uno de los lugares prioritarios claves a nivel mundial, que es Borneo, en Indonesia, hogar para nuestras especies prioritarias. Esperamos que las empresas entren al sistema y que los compradores también empujen a que las compañías vayan hacia una producción responsable.

Lo otro es incentivar que las empresas tengan mayor porcentaje de fibra certificada, darle mayor número de vidas a un producto. Lo relevante es generar alianzas con productores claves a nivel mundial, que sean una inspiración y tengan una experiencia práctica de lo que sí es posible y de lo que no. Dentro de lo que es posible avancemos juntos y vamos encaminando a la industria de lo que se consume.

Hay desafíos a nivel del norte, en Estados Unidos, y Europa a nivel del sur. También a nivel del este, que son realidades diferentes y hay que generar un equilibrio.

  • ¿Y cómo se gestó el programa de Celulosa, Papel y Embalaje del WWF?

En 2009 la organización comenzó a ver cuáles eran los principales commodities a nivel global que generaban amenazas para nuestros sitios prioritarios. Todo lo que significa celulosa y papel es una gran amenaza, por la forma como se desarrollaban las actividades. El rol que tiene esta organización es revisar qué hacer para que la celulosa, el papel y el embalaje sea producido y usado en forma responsable. Mi trabajo es velar para que esto sea así, para que los mercados entiendan qué significa comprar una madera o fibra certificada o incorporar fibra reciclada en sus productos, de forma de reducir la superficie que se está interviniendo en algún lugar. Parte de mi rol es decir a los compradores de celulosa y papel que sean conscientes de dónde se están abasteciendo.

  • ¿Hay un diagnóstico de los desafíos en América Latina?

Uno de los grandes desafíos que tenemos en Sudamérica es el tema social. En Chile es clave el aspecto indígena, en Brasil hay un gran conflicto con los “sin tierra” o por ejemplo experiencias en que empresas han cedido superficies a comunidades indígenas y generalmente han transformado eso en plantaciones. De alguna forma hay que facilitar los procesos para el balance del desarrollo económico, ambiental y social donde están insertos.

En Sudamérica sí hay un desafío a nivel social con la parte productiva. Brasil lo está liderando hoy en día, con herramientas que hemos desarrollado. Ya tienen cinco o seis años y nos permite evaluar cuál es el desempeño en cuanto a la huella de bosques, agua y clima para la línea de producción o un producto en particular.

Al hacer una comparación rápida Brasil hoy está liderando este desempeño en líneas de producción de celulosa por ejemplo. La idea de esta herramienta no es hacer una comparación una con la otra, pero nos permite ver dónde hay más problemas.

En un principio Chile siempre tenía muy mala puntuación, porque no había fibra certificada FSC. Ahora, cuando las grandes empresas de Chile están certificadas, que es un tercio de la puntuación, estamos evidenciando que en los otros puntos, que es agua, aire y desechos, todavía en Chile y Argentina hay temas que abordar.

Lo otro es hacerlo a nivel de producto, en que se puede rankear el producto. Se hace una evaluación que puede ser abierta o interna, sin publicar tus resultados. Ese producto recibe cierta cantidad de estrellas. No es un sello, pero puede ser un ejercicio para business to business, si el comprador le pide cierta información del producto.

Otro gran desafío son las compras públicas. Todo eso se va relacionando con un concepto a nivel global, “deforestation free”, que significa que cada producto de las empresas se tiene que saber de dónde viene, la trazabilidad hasta el origen, que no haya pérdida de bosque nativo. Grandes empresas a nivel mundial se han comprometido con esto.

Plantaciones de Nueva Generación

  • ¿Cómo han avanzado las Plantaciones de Nueva Generación?

Esta es una plataforma donde se discuten temas, entonces es un espacio de discusión y aprendizaje, donde tenemos alrededor de 11 empresas aproximadamente, más tres gobiernos que representan distintas realidades y que han estado dispuestos a mostrar cómo ha sido su desempeño en distintos temas. El fin de esto es que las empresas que participen muestren cómo han ido abordando ciertos temas, desde lo difícil que pudo ser en un inicio y cómo se ha generado un cambio, de un estado cero a un estado uno, donde se puso subsanar un problema socio ambiental.

Ahora Plantaciones de Nueva Generación se ha abierto mucho más a organizaciones nacionales.

Ese es un intercambio de cómo, por ejemplo, una situación en Sudáfrica, donde se generó el Apartheid y la demanda de tierras de la comunidad indígena hace 20 años, cuando un gobierno tenía que lidiar con miles de demandas, cómo una empresa forestal pudo salir de esa zona de confort y generar una discusión que puede ser inspiradora para Chile u otro lugar del mundo.

Ese es el fin de Plantaciones de Nueva Generación. Es distinto hablar de la teoría que mezclarlo con la realidad práctica.

  • ¿Cómo ha sido el acercamiento que han tenido con las empresas forestales en Chile?

En un inicio las dos empresas participantes eran Masisa y CMPC. Masisa porque ya partió con la certificación FSC, era una empresa que en ese momento jugó un rol muy importante y luego sumamos a CMPC. Luego se sumó Arauco.

  • ¿En qué está el Diálogo Forestal?

El Diálogo Forestal Nacional está en un proceso de generar vínculos para avanzar en un objetivo común, que ya se han identificado puntos de interés. Ese proceso de relacionamiento entre empresas y ONG toma un tiempo y se construye en el tiempo. Hay que demostrar compromisos y resultados. Lamentablemente la demanda de la gente en los territorios es un poco más rápida.

  • ¿Soluciones a qué tipo de problemas piden?

Es que vas a terreno y te encuentras con personas que dicen que FSC no ha servido de nada, que las certificaciones no sirven, pero uno es creyente de eso y ha visto un cambio y has escuchado que la gente de las empresas dice que el cambio ha sido interno. Esa revolución interna, hay que pensar como llevarla a los territorios, para que se vea el cambio después de FSC, el diálogo o las iniciativas que tratan de mejorar el desempeño socio ambiental y la gobernanza del sector forestal en las plantaciones sea mucho más visible.

Eso es un desafío de todos, no solo de una parte.

  • ¿Qué focos tiene WWF para este año en Chile?

Tenemos foco en el sitio que denominamos Southern Chile (Sur de Chile), que básicamente es la ecoregión valdiviana. En ese espacio vemos que tenemos objetos de conservación valiosos para nuestra organización, únicos en el mundo, que le han dado características y un sitio prioritario para WWF a nivel global.

No es un espacio prístino o virgen que es intocable, sino que interactúa con otros sectores productivos, con ciudades, con carreteras y también con personas. Parte de la política de WWF es garantizar que los derechos de los pueblos indígenas, que son parte de ese territorio, sean también escuchados.

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