El Servicio Nacional Forestal y la conservación de la biodiversidad

La conversión de Conaf como institución de derecho privado a un servicio público descentralizado tomó impulso el año 2011, cuando el Presidente Sebastián Piñera -en su primer gobierno- envió al Congreso el proyecto de ley para crear el Servicio Nacional Forestal. Simultáneamente, se mandató la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), que dependería del Ministerio de Medio Ambiente.

Con esto, el proyecto de la Conaf pública comenzó tensionado, por una disputa demarcada, entre otros factores, por cuál de estas nuevas institucionalidades tendría bajo sus funciones la administración y conservación de la biodiversidad y las Áreas Silvestres Protegidas, de manera de no duplicar esta tarea, que la Corporación Nacional Forestal desempeña hace más de 40 años. Sin desmerecer la relevancia del resguardo de la biodiversidad, este conflicto ha ido en desmedro una posible unanimidad transversal, ideológica y política.

Las tensiones comenzaron con posterioridad a la promulgación de la Ley 20.417 que creó el Ministerio del Medio Ambiente en 2010, cuando los esfuerzos quizás legítimos por el posicionamiento de esta institucionalidad cruzaron los límites, instalando la idea de que Conaf es un organismo de fomento productivo. Esto tenía como intención traspasar las funciones de conservación al propuesto nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, que también se discute en el congreso desde 2011.

Desde uno y otro bando se han señalado posiciones en pro y contra del tal traspaso, algunas de ellas fundadas en claros y objetivos argumentos relacionados con cuestiones presupuestarias, administrativas, políticas y de diversa índole. Sin embargo, ninguna de ellas en definitiva aportan mucho a zanjar el problema, que ya se ha transformado en un tema ideológico. Por esto, las posibilidades de que se resuelva juiciosamente son remotas, y en definitiva se resolverá políticamente, con inciertos resultados.

“Las posibilidades de que se resuelva juiciosamente son remotas, y en definitiva se resolverá políticamente, con inciertos resultados”

No obstante, es pertinente considerar que si se traspasan funciones al propuesto Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, se estaría instalando una nueva burocracia, ya que muchas de las actividades que se propone traspasar las realizan en la actualidad otros servicios, entre ellos, fundamentalmente Conaf.

No hay nuevas funciones que se le asignen a la entidad. Por ello, al traspasar esas funciones al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas se generará una duplicidad de desempeños en materia de fiscalización sobre los bosques y otras formaciones vegetales. Actualmente esta función la realiza la Corporación Nacional Forestal, y en el futuro la debería realizar el Servicio Nacional Forestal.

Desde el punto de vista presupuestario, de perseverarse en el traspaso de la administración del SNASPE, la decisión ocasionará gastos innecesarios al Estado al tener que instalar infraestructura para un servicio territorialmente descentralizado, paralelo a la actual Conaf a nivel regional y provincial. Siendo que esos recursos podrían utilizarse más efectivamente a suplementar el deficitario presupuesto del actual sistema SNASPE.

Resulta preocupante reconocer, de prosperar el traspaso de funciones comentadas, que las normativas que eventualmente se apliquen a territorios fuera del sistema de áreas protegidas, afectarán leyes existentes, tales como el DL 701, en sus últimas aplicaciones, y la Ley de Bosque Nativo, a propietarios de bosques y tierras forestales, y al uso sustentable de los Recursos Naturales Renovables.

La misión que se le ha reconocido a la Corporación Nacional Forestal (Conaf) ha sido la de contribuir al manejo sustentable de los bosques nativos, de formaciones xerofíticas y de las plantaciones forestales mediante las funciones de fomento, fiscalización de la legislación forestal y alcances ambientales, la protección de los recursos vegetacionales, así como la conservación de la diversidad biológica a través del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas. Todas estas tareas Conaf las ha desempeñado, expandido y fortalecido desde 1974.