Los cambios que vienen

Agregar valor también permitiría a las pymes competir de mejor forma en el mercado.

La Humanidad ha experimentado ya tres revoluciones industriales y está en el proceso de experimentar una cuarta. El advenimiento del vapor y la locomotora fue quizás el resultado más emblemático que, entre otras cosas, permitió el reemplazo del aserrado a mano por aserraderos impulsados por locomóviles a comienzos del 1800.

La Segunda Revolución Industrial fue de la mano con el descubrimiento y aprovechamiento del petróleo y la expansión de la electricidad. En el campo industrial, se introdujeron los motores eléctricos para impulsar una diversidad de máquinas y en la industria forestal, en particular, desde las simples cepilladoras hasta las complejidades electromecánicas de las fábricas de tableros y de celulosa y papel. La Tercera y Cuarta Revoluciones Industriales, son más bien conceptuales.

En la Tercera, el elemento central son las tecnologías de la comunicación y los nuevos sistemas de generación energética.

La Cuarta está marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas. Los cambios están viniendo de la mano de la ingeniería genética y las neurotecnologías. Es decir, se están desarrollando sistemas ciberfísicos, que combinan infraestructura física con software, sensores, nanotecnología, tecnología digital de comunicaciones en la que la “internet de las cosas” y el cloud computing (la nube) juegan un rol fundamental.

Estos cambios están ocurriendo, y es probable que se aceleren, lo que ha llevado a acuñar el concepto del “darwinismo tecnológico”, donde aquellos que no se adapten, no lograrán sobrevivir. Al pensar en las circunstancias que rodean a las pymes forestales y madereras, no se puede dejar de observar que sus planteamientos están guiados por algunas rigideces que sería necesario remover. La que más destaca es, según señalan, que Pino radiata es lo que las sustenta, como si no hubiera otras especies y eventualmente otros mercados donde encontrar abastecimiento o destino para otros productos.

Es un hecho objetivo y reconocido que en la mayor parte de las pymes madereras y forestales hay un bajo nivel de incorporación de tecnologías y de modelos eficientes de operación. Los megaincendios ocurridos en el verano de 2017 impactaron el escenario en se desenvuelven estas pymes y muy lamentablemente los instrumentos de cofinanciamiento de activos y capital de trabajo, aparecen insuficientes o demasiado burocráticos para resolver sus problemas. El desarrollo de productos con mayor valor agregado, con inversiones acotadas, surge como un mecanismo que les podría permitir enfrentar las complicaciones que implicará el menor abastecimiento de maderas.

Sin embargo, también estaría el desafío de rentabilizar estas innovaciones. Agregar valor también permitiría a las pymes competir de mejor forma en el mercado. Los mega-aserraderos tienen rigideces propias de la producción a escala, la pequeña y mediana empresa tiene la posibilidad de flexibilizar su producción, lo que es compatible con la utilización de menores volúmenes de madera. Todo está en adaptarse, tecnificarse y buscar fuentes de abastecimiento no convencionales.

Y a propósito de inversiones, al cierre de esta edición, Arauco anunció la luz verde para el emblemático proyecto MAPA. Esta iniciativa es una lección a aprender. Tuvo una larga gestación técnica, una excesivamente larga gestación ambiental comunitaria, quizá demasiado larga y de haber sido aprobado e impulsado antes, se podría haber aprovechado el ciclo creciente del precio de la pulpa. Desde un punto de vista de visión de empresa, radica una importante inversión justo cuando el país más la necesita, señala la confianza en las capacidades tecnológicas y en la proyección de los recursos forestales. Además, posiciona a la empresa como la segunda más importante a nivel mundial.