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El largo camino hacia la construcción en madera

El uso de la madera en la construcción en Estados Unidos es significativamente mayor que en Chile. Allá alcanza niveles superiores al 68% y en Chile, de acuerdo a antecedentes del Instituto Forestal, apenas se empina por sobre el 36%. Hay una serie de razones por lo cual ocurre esto: culturales, económicas, climáticas y geológicas.

Entre las culturales, mientras Estados Unidos existe una tendencia histórica a la movilidad geográfica, que se traduce en que la “casa” se suele concebir como un hogar por un tiempo, en Chile la inversión en una vivienda es la inversión de la vida, la que se espera trascienda a los hijos y por ello se favorece el hormigón y el ladrillo, que se estima perdurarán.

Entre las razones económicas está el que la madera es un material barato y más fácil de trabajar, sin embargo, en Chile ha jugado en contra el hecho de que por mucho tiempo la madera no se estandarizó y su calidad era deficiente, lo que se ha superado con la introducción en el mercado de madera clasificada, tratada y procesada.

El clima en Chile no es tan extremo como en Estados Unidos, sin embargo, progresivamente la introducción de tecnologías energitérmicas hace que la habitabilidad de las casas de madera incluso en lugares tórridos sea muy atractiva. Lo que no se ha internalizado suficientemente en Chile es la construcción en madera habitacional unifamiliar o multifamiliar, como si ha ocurrido en los Estados Unidos. Esta resiste mucho mejor los terremotos por su flexibilidad y liviandad relativa al hormigón y ladrillo. Cabe destacar que entre otras ventajas que es preciso mencionar es que la madera estandarizada usada en la construcción presenta mayores niveles de productividad y sustentabilidad, con menores tiempos de ejecución, y un mejor control de calidad.

El esfuerzo desplegado por Corma, Madera21, el Centro de Innovación de la Madera de la Universidad Católica de Chile, el Instituto Forestal, el Programa Estratégico Mesoregional de la Industria de la Madera de Corfo, el Minvu y otras entidades, para promover el uso de la madera en la construcción, es loable y se ve coronado por el anuncio de la realización de la Comad, la feria de la construcción en madera que se realizará a partir de 2018, y en el año alternativo a ExpoCorma, en el mismo recinto ferial. El Grupo Editorial EDITEC y LIGNUM, como una forma de respaldar y difundir la iniciativa, han preparado un completo programa editorial y actividades que apuntan a ese objetivo.

Además de lo referido se están impulsando proyectos pilotos emblematicos y demostrativos, tales como los barrios ecosustentables, que se desarrollan en Chañaral y El Salado, Región de Atacama, viviendas de 2 y 3 pisos, con un sistema prefabricado en madera y por cierto la torre en altura en el Reserva Forestal Laguna Peñuelas, en la Región de Valparaíso.

En un plano mas especulativo, cabe preguntarse si el diseño no ha jugado también un rol en este atraso en la adopción de la construcción en madera, la que ocurre casi naturalmente con la segunda casa y con las nuevas viviendas de los millennials. El advenimiento de esa generación y la generación Z, jóvenes creativos y sobreexpuestos a la información, que han crecido con Internet, provocará cambios en los usos, costumbres y comportamientos.

Esta reflexión invita al menos a pensar el rol que jugará el diseño de las casas que preferirán estas generaciones y los materiales, más naturales como la madera, que será menester considerar.