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Imagen sector forestal, una tarea pendiente

“El rol del sector forestal, así como el de otras actividades económicas; la minería, la fruticultura, la industria metal mecánica entre otras, es válido, escrutable, discutible y significativo.”

Jorge Millas, destacado pensador y filósofo chileno, alguna vez calificado por la prensa como el hombre más inteligente de Chile, que jugó un rol preponderante en la filosofía del derecho durante la segunda mitad del siglo XX, en 1981 preguntado por las acciones violentas, respondió que para reprimirlas había que remover los pretextos que las ennoblecen.

Treinta y siete años después, el contexto en que se formuló la pregunta y la respuesta del filósofo parecen tener una actualidad asombrosa. Reflexionaba acerca de la violencia y su forma más grave: “el terrorismo”, indicando que a la sazón ya se había convertido en una ideología, lo cual lo transforma en un problema sumamente complejo. Hay versiones más refrenadas en la base del problema, y no es otra que la inclinación natural del hombre a la agresividad, sobre todo la agresividad humana, que es, señalaba, contra el hombre mismo y sus creaciones.

Durante el último tiempo la opinión pública ha sido testigo de mensajes opuestos en la prensa escrita y en la prensa radial. Por una parte las empresas forestales ponderando todo el bien que hacen y las innumerables ventajas y beneficios que su acción le reporta a la sociedad. Una evaluación que por ser propia e interesada se cubre de sospecha y difumina el mensaje.

El rol del sector forestal, así como el de otras actividades económicas; la minería, la fruticultura, la industria metal mecánica entre otras, es válido, escrutable, discutible y significativo.

El caso es que las empresas forestales de todo tipo y tamaño, se desempeñan en un contexto de desarrollo global que impone adoptar economías de escala y competitividad, requisito sin distinción para todo tipo de empresas. En cuanto a lo de las economías de escala, esta es natural al sector forestal, los bosques y a la industria que la sustenta. No está demás recordar que un árbol no hace un bosque, ni siquiera un grupo numeroso de árboles; el bosque por definición es agregativo, son muchos conjuntos de árboles (rodales) que conforman el stock en crecimiento, el que es inmensamente mayor a la producción anual, la única forma de hacer sostenible la producción en el tiempo.

En la vereda opuesta grupos violentos y otros que desarrollan acciones con consignas como: “fuera las forestales” o “no más bosques cosechables”, ideologizados, en el sentido señalado por Millas, que se empeñan en desacreditar la acción de las compañías forestales y de pasada a las empresas contratistas y subcontratistas que les proveen todo tipo de servicios. Lamentablemente, estas dos acciones se concatenan para producir un ambiente que daña la convivencia social, mina la base productiva y estropea severamente la competitividad.

Como filosofo Millas señaló, “no sé cual es la solución, yo puedo contribuir a explicar el problema pero no a resolverlo”. Es un lugar común que en general la gente se paralogiza frente a los grandes problemas o los problemas complejos, muy a menudo ocurre que no saben como resolverlo. Eso mismo sucede a la sociedad en el complejo caso que enfrenta la industria forestal.

Es posible que la solución devenga en pasos sucesivos sobre un largo periodo, o relativamente rápido, dependiendo de una variedad de factores de índole moral, social, política, la determinación del Estado a resolver el problema, entre otros.

Es posible que para su solución una alternativa sea el tradicional procedimiento de la descomposición, romper el gran problema en otros más pequeños, y cada uno de los pequeños problemas se resuelva en el control de esos impulsos agresivos. La base fundamental de la convivencia social, debe salvarse y restablecerse. Son las empresas forestales las que en definitiva debieran orientar en qué hacer para mejorar su imagen y dar a conocer sus beneficios.