Esperando lo inesperado: ¿Modelo Agotado? Desafíos de la innovación

La industria forestal chilena y el desarrollo sectorial han debido sortear un número significativo de desafíos. Personeros tanto del sector público como de ONG han instalado la idea que se trata de un modelo agotado y que habría poco que hacer para continuar en una senda de expansión, salvo reconvertirla. Los incendios últimos han arrojado a la discusión nuevos ingredientes, con un sinnúmero de inexactitudes, aventurando que las plantaciones, la base del desarrollo industrial chileno, son muy combustibles y que han sido la causa de tanta desgracia y pérdidas. No reparan los críticos en el hecho que no son las plantaciones las que han avanzado hacia los asentamientos humanos, sino que muy por el contrario, tal como ha sucedido con los aeropuertos (Eulogio Sánchez), las carreteras (San Martín), y otras obras de infraestructura industrial y de comunicaciones, han sido las poblaciones.

A la resiliencia de la industria forestal chilena después de los últimos acontecimientos hay que sumar su enorme potencial para asomarse a la introducción de innovaciones revolucionarias. El uso de los residuos para la producción de energía, la sustitución de combustibles fósiles, la creación de nuevos productos, el uso complementario de la madera con plásticos y otros derivados, es sólo el comienzo de otra seguidilla de innovaciones que permiten que las “fibras de madera” se incorporen o sean partes vitales de componentes y partes de bicicletas, de anteojos, de la industria de los cosméticos y de los automóviles, solo para mencionar algunos.

La industria forestal chilena se ha posicionado para liderar junto a la agroindustria y la minería una nueva revolución del conocimiento y el desarrollo mediante nuevas tecnologías, para ello se requiere el establecimiento de un sistema innovativo estructurado, tal como ocurre con algunos centros de innovación entre empresas y universidades, que mediante acuerdos estratégicos, produzcan o estimulen la conjunción de recursos financieros y capacidades humanas, que involucre a la industria, organizaciones gubernamentales, universidades y el gran número de pequeñas empresas emprendedoras para producir y materializar los avances que permiten los recursos naturales renovables establecidos y la moderna industria procesadora de fibras de madera.

Definitivamente no se ha tocado techo y el cielo podría ser la meta, pero no el límite. Yuval Noha Harari en su libro “De animales a dioses, breve historia de la humanidad” pasa revista a las grandes revoluciones por las cuales ha pasado el Homo sapiens, desde la revolución agrícola, pasando por la industrial, hasta a la revolución tecnológica de hace unos pocos años.

Cuanto ha avanzado el conocimiento, cuanto han cambiado las costumbres y la sociedad humana en los últimos decenios en comparación con lo que fue antes por el advenimiento de la revolución tecnológica y de las comunicaciones.

El sector forestal va a la zaga y necesita ponerse al día, las nuevas generaciones de profesionales y científicos del sector necesitan ponerse al frente, arremangarse y lanzarse a la búsqueda de las oportunidades que abren las fibras de madera y lignina en campos tales como los cosméticos, la impresión 3D, la industria de la energía, los compuestos de última generación como las estructuras o armazones de carbono en bicicletas, automóviles, aviónica, artículos deportivos e implantes de huesos. Estos son los desafíos de la innovación.