El peligro de la desinformación

“El silencio desinformador por omisión por parte de las entidades que se perciben como neutrales, entre ellas organismos del Estado, ha contribuido a la deslegitimación del sector forestal”.

Estamos siendo testigos de lo que sucede en el ámbito de las pensiones. La evidencia de que estaban generándose pensiones muy bajas desató una protesta social que fue canalizada en el sentido de cambiar el sistema privado por uno público y para ello se culpó del problema de bajas pensiones a las sociedades administradoras privadas, las AFP. La explosión comunicacional asociada a estas protestas convirtió de pronto a estas entidades en los villanos, en circunstancias que han tenido un excelente desempeño en el rol que se les ha encomendado: administrar los recursos de los ahorrantes.

Lo anterior obedece en gran medida a que la gente está totalmente desinformada de cómo funciona el sistema y quién es responsable de qué. Si bien es cierto que las AFP pudieron y debieron haber informado a su debido tiempo – cuando no había encono respecto a ellas- sobre su buena administración, en verdad el llamado a explicar, educar y desmitificar errores sobre la política pública previsional a lo largo del tiempo es el Estado; no sólo porque es el responsable de dicha política, sino porque es visto por el público como imparcial y, por ende, mucho más creíble que las administradoras, que aparecerían como partes interesadas en defender su negocio.

Algo parecido sucede con el sector forestal, con un agravante: en el caso de las AFP, a la mayoría de la gente le interesa lo que pasará con su pensión, en tanto que a muchos menos le importa lo que le pase a un sector productivo como el forestal, sobre todo al comunicar aspectos positivos.

El sector privado forestal ha hecho importantes esfuerzos comunicacionales. Un ejemplo es la campaña “Bosques para Chile” desarrollada hace unos años. Sin embargo, el efecto de un sector visto como parte interesada hablando positivamente de sí mismo, es rápidamente descalificado por sus detractores, socavando así su credibilidad en el público. En consecuencia, es imprescindible que actores neutrales, y en especial, el Estado, impulsor histórico del sector forestal, entreguen información básica e imparcial sobre esta actividad productiva. No se trata de elogiar o lavar la imagen de nadie, sólo de informar sobre aspectos objetivos: cuánto bosque nativo hay en el país, cuántas plantaciones, dónde se han establecido y qué había antes en esos terrenos, cuál es el uso alternativo de esos suelos, cuánta agua utilizan los bosques en relación a otros cultivos, por qué hay cultivos forestales, qué pasa con la captura de carbono y la erosión, etcétera. Hoy es casi imposible extraer de una página web de un servicio estatal cuánto bosque nativo se ha sustituido, por citar un ejemplo. Ni siquiera tenemos una cifra unificada de cuántas plantaciones hay.

La información básica transparente y oportuna cierra los espacios para la creación de mitos y reescritura interesada de la Historia. Su disponibilidad y difusión es parte de la creación de un entorno pro emprendimiento e inversión.

El silencio desinformador por omisión- no sólo en los últimos años- por parte de las entidades que se perciben como neutrales, entre ellas organismos del Estado, ha contribuido a la deslegitimación del sector forestal por parte de grupos politizados.

Esto genera una actitud de rechazo a la actividad forestal en sectores del mundo político también desinformados-, y está empantanando el funcionamiento de una de las actividades más sustentables de la economía, con importantes externalidades ambientales positivas, un altísimo efecto multiplicador, generación de más de 400 mil empleos y capacidad para ayudar a diversificar la matriz productiva más allá del cobre.

Tal vez no resulta políticamente rentable alzar la voz para informar sobre actividades productivas ideológicamente cuestionadas, pero no se pueden construir proyectos país de largo plazo en base a mitos y consignas, y corresponde a los líderes políticos articular un entorno con información relevante y accesible, sobre la cual llamar a la reflexión y la mesura.


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