Mejoremos la estrategia para generar un nunca más

Los Incendios del verano de 2017 fueron 8 veces más graves que los peores que el sector forestal tenga memoria y con ello le asestaron un golpe muy serio al negocio forestal. Hay inversionistas que perdieron el 100% de su inversión y otros el 50% y más. No es de extrañarse que ellos quieran hoy no volver a invertir en él y cambiar su inversión a otros sectores de la economía. No los podemos culpar. La mayoría del resto de ellos tuvo pérdidas en diversos grados.

Pero todos se preguntan ¿y qué pasaría si tuviéramos otro verano como el pasado? ¿Podrían darse nuevamente las condiciones para que este desastre ambiental y económico se repita? No lo sabemos, pero bastaría con que se repitieran las temperaturas sobre 35 grados, en días seguidos, con bajos contenidos de humedad y la suma de causantes de los incendios que año tras año se repite para que esto vuelva a ocurrir. La repetición o algo parecido a lo acaecido este verano pasado implicaría con seguridad ahuyentar no solo a los inversionistas que ya perdieron un porcentaje mayor de su inversión, sino que podría alejar a muchos otros.

Es por ello que el sector forestal requiere un NUNCA MÁS. Esta nefasta temporada no se puede repetir y debemos tomar hoy medidas que corrijan errores que son más que conocidos en el sector.

Debemos valorar el hecho de que el sector forestal es un sector económico que es el más grande de los sustentables que tiene Chile, que industrializa toda su producción de trozos, que exporta US$6 billones al año, que da 400 mil empleos en el país y que protege de la erosión a 2,6 millones de hectáreas plantadas, entre muchos otros beneficios.

Hoy existe una duda razonable entre los inversionistas de que este evento pueda ocurrir nuevamente y si así ocurre, los inversionistas no tomarán lo ocurrido este pasado verano como un hecho que fue una excepción que se da una vez en 100 años sino como un hecho que se repite, quedará como un hecho de la causa. En Chile se podrían dar 2 temporadas nefastas. De los 4.700 incendios ocurridos este verano, el 65,6% (según datos de la Corma) fueron intencionales.

El sector forestal privado tiene una estrategia de control de incendios basada en la pronta detección, presupresión y combate de los focos que ocurren y para ello gastó US$55,9 millones en recursos, que permiten tener bajo protección 2 millones de ha de plantaciones, bosques nativos y Áreas de alto valor de Conservación junto con las respectivas industrias: US$5,9 millones en prevención con 225 torres, un sistema de evaluación y gestión de incendios, en el cual se fija la estrategia y táctica de combate con el objetivo de atender el incendio en el menor tiempo posible con recursos cercanos y darle un golpe posterior, fuerte y único, con recursos aéreos. Además de US$ 50 millones en presupresión y combate, para lo cual cuenta con 493 unidades de combate y 2.370 personas.

Se ha incorporado tecnología de detección automática de incendios con sensores ópticos, predictores meteo, de mediano plazo, aeronaves no tripuladas como drones, UAV y cámaras de alta resolución para envío de imágenes en tiempo real y el Programa de Comunidades Protegidas para prevenir incendios, Firewise.

Sin embargo, en esta última temporada esta estrategia fue ampliamente superada por las ondas de calor extremo y el alto número de focos; 294 incendios – 42 diarios entre el 20 y el 26 de enero de 2017-, que superó todos los recursos presupuestados por varias veces; e incendios que pudieron haberse contenido con la estrategia diseñada por el sector, se convirtieron rápidamente en siniestros de magnitud, los cuales quemaron el 85% de la superficie afectada en la temporada en ese período.

En enero 2017 tuvimos olas de calor extremas en Antofagasta de 14 días, 4 en Santiago, 1 en Curicó de 17 días, y 1 en Chillán.

Sufrimos eventos extremos en la zona centro sur de temperaturas y humedades ambientales, los días 25 al 27 de enero con masas de aire cálido y seco sumado a vientos del este.

Esto fue agravado por la ocurrencia de masas cálidas en la noche de 20 a 25 grados Celsius con humedades bajas de 30 a 40%, lo que no dio posibilidades de extinguir los siniestros en la noche como era normal. El incendio de Cauquenes al 21 de enero había cubierto en 5 comunas, 168.403 ha con un ancho de 37 km y un largo de 71,3 km. Adicionalmente, fueron aportados a este magnicidio 1.404 brigadistas, 3 aviones cisterna, 4 helicópteros y 140 equipos pesados.

Desafíos

El 85,8% de los incendios forestales se explican por 4 causas: Un 65,6 % de los incendios son causados intencionalmente, un 7,4% por accidentes eléctricos, un 7,2% por faenas agrícolas y forestales y un 5,6% por tránsito de personas, vehículos y aeronaves.

Como sector no tenemos una estrategia de detección, presupresión y combate de estos incendios de magnitud y en el pasado hemos sufrido las consecuencias 2 veces en Valparaíso, en los Parques Nacionales de China Muerta y Torres del Paine, entre varios otros, sin que el estado Chileno ni el sector privado hayan tenido la capacidad de reacción necesaria.

Además, no tenemos una estrategia país de prevención de las causas más importantes de ocurrencia de ellos. ¿Que estamos haciendo para controlar a quienes causan intencionalmente incendios? ¿Quién controla a las empresas que transportan la energía eléctrica? ¿A los agricultores que usan el fuego sin tener los recursos para usarlo responsablemente y de educación al ciudadano para que se use el fuego en forma responsable?

A continuación, esbozamos la necesidad de algunas medidas que consideramos importante y urgentes a tomar antes del inicio de la próxima temporada:

Conaf es la entidad que está encargada de prevenir, organizar y combatir incendios en el país y debe actuar en defensa del patrimonio ambiental y productivo del país.

En la medida que Conaf anticipe que los recursos normales para presupresión y combate que dispone ella y las empresas forestales, estén siendo sobrepasados, debiera generarse un protocolo que ante ciertas circunstancias, como por ejemplo cuando se estén copando los recursos de combate del sector, gatille medidas complementarias como las que sugerimos a continuación.

  • Concentrar una capacidad de combate a los incendios forestales de magnitud en las fuerzas armadas del país, que debieran ser movilizadas a instancias de Conaf cuando estos ocurran. En la Fuerza Aérea, concentrar aviones y helicópteros que movilicen grandes cantidades de agua de noche y de día de forma de apoyar a las cuadrillas terrestres, comprando a la brevedad los kits que adapten los actuales aviones y helicópteros que la Fuerza Aérea ya posee, para poder combatir los incendios de magnitud del próximo verano.
  •  Capacitar a reservistas y efectivos del Ejército y Marina en el combate terrestre para poder complementar las brigadas forestales e involucrarlas en actividades preventivas durante estos incendios. El resultado de la presencia de ellas en terreno durante los pasados incendios fue que estos disminuyeron dramáticamente con su despliegue, terminando el escalamiento del problema.

Esto nos daría una posibilidad de controlar incendios de magnitud, que son en extremo peligrosos, imposibles o muy  difíciles de parar para los actuales medios que el sector forestal dispone. En este sentido, recomendamos mirar el modelo utilizado por Francia.

Poblados rurales requieren de trabajos urgentes. En incendios de magnitud las pavesas o bolos de fuego se trasladan kilómetros, hemos presenciado de 1 y hasta 3 km, lo que hace que sea difícil defenderse de un incendio de magnitud con cortafuegos.

Sin embargo, estos son importantes para posibilitar el actuar de bomberos y de las brigadas forestales. Por tanto debemos movilizar maquinaria pesada, a través de los municipios, lo que será difícil en esta temporada, por lo cual tendremos recurrir a instituciones que sí dispongan de maquinaria pesada o de presupuestos que permitan contratarla para poder establecer cortafuegos que logren dar tranquilidad a la población de esos asentamientos urbanos de que se podrá desde ellos, combatir el incendio que los amenazaría.

Asimismo, debemos actuar sobre las causas de los incendios. Este verano, un 65,7% de las causas se explican entre otros por personas que decidieron dañar este negocio. Sin embargo Conaf puede actuar de inmediato sobre las empresas eléctricas y agricultores causantes de un 7,4% y 3,7% de ellos (los porcentajes mencionados corresponden a estadísticas de Corma). ¿Quién controla hoy que las empresas eléctricas hagan su trabajo de limpieza de líneas? ¿Quién controla a los agricultores que queman potreros sin ayuda de personal ni medios para contener el fuego? Conaf puede ocupar este espacio y ayudar a reducir los riesgos que el sector enfrenta.

Esta es una materia urgente y el estado Chileno debe asignar los recursos económicos para que esto no ocurra nunca más y debe hacerlo ya. Las instituciones están y solo se requiere sumarlas adecuadamente. Conaf dispone de los ejecutivos entrenados para generar un protocolo que permita gatillar el uso de recursos adicionales para prevenir la ocurrencia de incendios de magnitud.

Medidas adicionales

La Fuerza Aérea dispone de los aviones y helicópteros y faltan los kits de adecuación de aeronaves y bambi buckets. Esta capacidad debe ser instalada en la Fuerza Aérea ya que es el organismo mejor preparado para estas emergencias en el país y quien puede volar de noche y de día. En la noche otras instituciones privadas no tienen la posibilidad de hacerlo y es indispensable que así se haga.

Es en la noche que los incendios en general, pero especialmente los de magnitud para este caso, aplacan su avance debido a la disminución de las temperaturas y es ahí cuando se hace posible combatirlos. Solo la Fuerza Aérea Chilena tiene esta posibilidad. Además se requiere de movilizar un alto número de combatientes entrenados. ¿Quién mejor que las Fuerzas Armadas para proveer en casos de emergencia nacional estos recursos humanos? Nadie más los tiene y debemos entrenarlos.

Es importante que las autoridades de gobierno lideren este proceso de cambio con urgencia y decisión para que el nunca más sea posible.

Un pensamiento de más largo plazo obliga a considerar otras medidas que son importantes pero que no se pueden abordar tan rápidamente.

La principal a nuestro juicio es atacar la intencionalidad la que es muy variada, pero difícil de aplacar. Debemos analizar en profundidad este alto porcentaje de incendios intencionales para una vez realizado un diagnóstico correcto tomar las medidas del caso.

Los propietarios afectados por los incendios de este verano pasado requieren ponerse nuevamente de pie y retomar la inversión en sus campos.

Medidas que el Estado debiera tomar además de las ya enunciadas a la fecha debieran ser las de subsidiar la construcción de cercos.

Esta es una medida ambiental y de protección a las propiedades importante, ya que sin cercos vagarán animales por doquier y comerán todo lo que rebrote, que será principalmente bosque nativo y pastos que lograrían estabilizar el suelo, además de ayudar a proteger recursos boscosos quemados y que serán objeto de robo.

Para poder reforestar estos terrenos los propietarios requerirán de plantas. Para ello Conaf debiera comprar una cantidad de plantas en los viveros del país y asignarlas a diferentes propietarios mediante fondos concursables para que ellos reforesten a la brevedad.

En muchos terrenos se producirá regeneración natural espontanea, pero ello cubrirá a lo más un 50% del recurso quemado.

El restante 50% requerirá de reforestación y las plantas es el insumo más caro y que requiere de planificación con mucha anticipación para que se produzca. Los viveros no poseen el capital de trabajo para producir las necesidades de plantas que tendrá el país el próximo invierno.


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