La relevancia de los bosques en el Día Mundial del Suelo

El origen del Día Mundial del Suelo se debe a la iniciativa de la Unión Internacional de Ciencias del Suelo (IUSS), que estimó que debía honrarse la superficie natural del planeta Tierra. La Asamblea General de las Naciones Unidas toma el testigo de la posta y establece en el 20 de diciembre de 2013, mediante la Resolución 68/232, designar el 5 de diciembre Día Mundial del Suelo y declarar 2015 Año Internacional de los Suelos, para lo cual  encarga a la FAO organizar e implementar tal celebración.

La definición de “suelo” da para distintas acepciones y fundamentos, según sea quien quiere definir el concepto: para los poetas y pueblos originarios la Pachamama; para los ingenieros químicos un conjunto de elementos químicos y biológicos, para los agricultores la fuente del sustento que permite el desarrollo de cultivos, para los economistas el capital permanente que genera la Renta (Faustmann), para los científicos especialistas en cambio climático, el principal sumidero de carbono que puede ayudar a mitigar la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera.

En definitiva, independientemente de cómo se defina, el suelo nos da piso y origina todo, absolutamente todo lo que necesita el ser humano para sobrevivir. Por ello, se le debe cuidar. Cada acción por mínima que sea, pero que contemple su cuidado y protección tiene un efecto acumulativo y global, por ello nadie está exento de su responsabilidad frente  a este recurso. Pero también cuidado con abrazar causas equivocadas.

En el caso de Chile, la angosta faja de terreno con pendiente constante y relativamente abrupta hacia el mar, se dan las condiciones para que el agua, el viento y otros elementos “laven” la superficie de terrenos despojados de cubierta vegetal. Cabe preguntarse ¿Qué es preferible terrenos descubiertos vulnerables o tierras con cubierta vegetal, aunque sean plantaciones? Hay mucho que se puede hacer.


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