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Construcción en madera y biomasa: innovación para el desarrollo de Chile

“A pesar de sus muchos beneficios, bajos costos y su indiscutida nobleza, en Chile hay un bajo aprecio por la madera como material de construcción”.

Es claro que nuestro país debe avanzar a paso firme hacia la agregación de valor en sus exportaciones y, en ese sentido, el sector forestal tiene un camino recorrido que es necesario intensificar, de la mano de la investigación al servicio de la innovación para el desarrollo de la Pyme maderera.

En efecto, la madera representa tremendas oportunidades en esa línea, tanto en el ámbito de la construcción como en lo que respecta a su utilización como fuente de Energía Renovable no Convencional (ERNC) a través de la biomasa.

A pesar de sus muchos beneficios, bajos costos y su indiscutida nobleza, en Chile hay un bajo aprecio por la madera como material de construcción. Las cifras hablan por sí solas: poco más de un 16% de las construcciones en el país son en base a madera, cifra muy exigua respecto de casi el 90% que muestran países desarrollados como Estados Unidos, Canadá o Suecia.

Del mismo modo, en lo relativo a la biomasa, sabemos que del orden de 5 millones de metros cúbicos de desechos forestales se utilizan para producir electricidad y fuerza en aserraderos, plantas de celulosa, y otras instalaciones industriales, lo que equivale al 2% de la electricidad producida en Chile.

Es decir, con una matriz energética poco diversificada y en donde aún no se aprovechan todas nuestras potencialidades madereras, parece más que urgente solucionar este paradigma de disponibilidad de recursos naturales para energía y falta de inversión con investigación e innovación.

Otros países lo han entendido. Recientemente, una delegación del Instituto Forestal (Infor) junto a Pymemad, Masisa y Pronitens, asistió a la Feria Ligna de Hannover, Alemania; una gira tecnológica en la cual se conocieron diversos avances, ensayos y desarrollos en los ámbitos de control de calidad, estructuras livianas y tecnologías de la madera.

La experiencia permitió confirmar, por ejemplo, que la poca presencia de clasificadores visuales de madera aserrada estructural en los aserraderos pyme, su comercialización a granel, sin diferenciar calidades, la escasez de carpinteros calificados en las pequeñas empresas constructoras, la baja formación en aspectos relativos a control de calidad en profesionales de los servicios de urbanismo a nivel central y municipal, y el poco énfasis en el desarrollo e innovación de productos, aparecen como debilidades centrales que explican el poco uso de la madera como material de construcción en Chile.

Pero también fue un ejercicio que validó el trabajo que el país viene realizando en materia de institucionalidad en línea con la Política Forestal, donde se ha priorizado la promoción del uso de la madera en la construcción, con una meta de llegar a un 30% en el ámbito de la vivienda al año 2035.

El Infor ha fortalecido sus esfuerzos en aras de una construcción sustentable y desarrollo de productos, y cuenta con un Laboratorio de Madera Estructural, único en su tipo en Sudamérica. Están todas las capacidades y las voluntades a la disposición del trabajo con la pyme de la madera, su desarrollo y el de Chile.


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