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Construcción en madera

Con esta columna la Revista LIGNUM da inicio a un nuevo ciclo de reseñas destinadas a divulgar los aspectos más relevantes y pertinentes a la realidad chilena de la construcción en madera.

La construcción en madera en un país forestal, como lo es Chile, resulta contradictoria con lo que se observa y ocurre en otros países forestalmente avanzados como Estados Unidos y los países Nórdicos, en donde la construcción habitacional individual es predominantemente en madera. Ello resulta especialmente paradojal, ya que en los últimos años en el país han ocurrido transformaciones en la industria forestal que la ponen en la frontera misma del desarrollo de productos y diseños, como es en concreto el caso de los tableros melamínicos, contrachapados estructurales, OSB y la propia madera aserrada, que se encuentra disponible en distintas dimensiones; seca y optativamente tratada con persevantes, tal que su vida útil se equipara a la del concreto y otros materiales tradicionalmente utilizados en la construcción en Chile.

El listado de temas relativos a la construcción en madera es vasto, así lo testimonia la revisión de la literatura disponible, tanto en círculos especializados como aquella al alcance del público en general.

Por ello, Revista LIGNUM en esta columna privilegiará la divulgación de un conjunto de aspectos algo más restringidos y novedosos y de menos cubrimiento, pero no por ello menos interesantes o relevantes.

Entre los aspectos que interesa relevar y enfatizar es la “amistad ambiental” de la madera, una preocupación crecientemente expresada por la comunidad. La utilización de la madera, no obstante, puede significar una emisión temporal de anhídrido carbónico a la atmósfera, difiere sustancialmente de sus sustitutos derivados de materiales fósiles. En tanto las emisiones por la corta de madera se revierten por la regeneración o plantación de nuevos bosques, las emisiones de los materiales fósiles como los combustibles, la piedra caliza o los minerales de hierro, permanecen como adiciones permanentes a la atmósfera.

Una de las mayores virtudes de la madera es su eficiencia energética. La madera requiere un décimo o menos de la energía requerida para producir sus sustitutos, tales como el acero o el concreto.

Basado en ello, es que a inicios de la década de 1990, un Consorcio formado por Fundación Chile, Conaf y la Universidad de Chile lanzaron el concepto de la casa “energitérmica”, un hito que marcó un curso distinto de la construcción en madera en Chile, al punto que hoy distintasmarcas venden sus casas como “energitérmicas” sin dar garantías de que efectivamente lo sean.

La casa “energitérmica” es aquella en que la calidad de los materiales y el sistema constructivoreúnen una serie de requisitos de calidad y desempeño, que aseguren a su habitante un adecuado grado de confort y de seguridad contra deterioro por acción del fuego, la humedad, los sismos, el sol, la biodegradación y otros agentes de deterioro o desgaste.

Primero, y muy importantemente, el uso de madera de calidad certificada y rotulada como tal. Diseño antisísmico y resistente al fuego por el empleo de revestimientos interiores de materiales incombustibles. Tienen además la ventaja de ser rápidas de construir y de reparar en caso de ser requerido, fácilmente ampliables debido a la posibilidad de desplazar o mover tabiques y muros con un mínimo de daño, lo que pone de relieve otra característica de la construcción en madera como es la flexibilidad del diseño. Tienen buena aislación tanto acústica como térmica y por ello ahorran energía. Estos serán algunos de los aspectos que se cubrirán en esta columna en las ediciones venideras.


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