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Bosques para construir Chile

“Estas cifras contrastan con el bajo uso que hacemos de la madera en la construcción. En Chile menos de dos de cada diez casas que se levantan usan la madera como material estructural”.

Juan José Ugarte, arquitecto y director del Centro UC de Innovación en Madera-CIM, y Sebastián Cárcamo, ingeniero y jefe de Proyectos de Investigación CIM

Casi una cuarta parte de Chile está cubierta de bosques. Esto nos convierte en uno de los “pulmones verdes” más importantes del planeta, retirando carbono del aire que respiramos y aportando miles de toneladas de oxígeno que ayudan a mitigar los efectos del cambio climático y calentamiento global. Tomemos como ejemplo sólo una hectárea de bosque, plantado y cosechado a su ritmo habitual: este absorbe todo el smog que producen casi 3.000 vehículos durante un mes, es decir, más de mil toneladas del material contaminante.

Cuatro quintas partes de estos extensos bosques corresponden a especies nativas y menos de un quinto a plantaciones. Entre estas últimas predomina el Pino radiata que, siguiendo las cifras anteriores, en su crecimiento aporta 28.000.000 de toneladas de oxígeno y retira del aire contaminado de nuestras ciudades 40.000.000 de toneladas de CO2 al año.

Es también del pino de donde se obtiene prácticamente la totalidad de la madera aserraday chapas para tableros que se usan en edificación. Esto libera al bosque nativo de su uso industrial, y genera en el país un material renovable de calidad para la construcción. Para ayudar a dimensionar este volumen, en este bosque “crecen” 8 casas por minuto, y el total de las 400.000 viviendas que representan el déficit habitacional de Chile, son cubiertas por sólo 35 días de su crecimiento.

Estas cifras contrastan con el bajo uso que hacemos de la madera en la construcción. En Chile menos de dos de cada diez casas que se levantan usan la madera como material estructural. Si miramos las construcciones de mayor altura, de cuatro o más pisos, la participación de la madera se reduce a cero.

Ello contrasta con la experiencia de países con una cobertura de bosques equivalente a Chile, donde el volumen de casas de madera se empina sobre las ocho de cada diez, y en zonas urbanas es cada vez más común encontrarse con edificios de departamentos hechos de madera.

A nivel mundial se está viviendo hoy lo que se ha llamado un “súper ciclo” de la madera en la construcción. Este es un fenómeno global empujado por la urgente necesidad de mejorar la productividad y sustentabilidad de la industria de la construcción. A nivel de distintos foros, todos coinciden que la única manera de responder a estos nuevos desafíos es mejorando de manera significativa ambos indicadores, y allí la madera surge como una muy buena alternativa para avanzar en ello.

Esto porque un edificio de madera pesa sólo un tercio de uno igual hecho en hormigón, y por esta liviandad permite un alto nivel de prefabricación en plantas industriales, lo que aumenta el control de calidad y reduce la engorrosa atención de post venta. Acorta también de manera significativa el tiempo de construcción en obra, lo que representa un gran ahorro en mano de obra y costos financieros. Por sus características, la madera es un material cálido, que evita la fuga de calor durante el invierno, rebajando significativamente el gasto en combustibles para la calefacción.

Es por ello que, desde la Universidad Católica y en conjunto con las empresas del sector y el Ministerio de la Vivienda, estamos desarrollando soluciones para viviendas de alto desempeño, con edificaciones de madera que van desde dos hasta seis pisos de altura.

Estas ya son una realidad en la Región de Atacama y prontamente los serán en Valparaíso, O´Higgins, Coquimbo y Los Lagos. Así estamos mejorando, de la mano con el bosque chileno, la calidad de vida en nuestros barrios, ciudades, y por lo tanto, de las personas y su entorno.

 

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