Recientemente se llevó a cabo el cierre del proyecto Fondef “Bacterias endófitas fijadoras de nitrógeno: una alternativa innovadora para mejorar la sostenibilidad y productividad forestal”, actividad que tuvo lugar en el Auditorio Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción (Udec).

Este proyecto, que es dirigido por la Dra. Sofía Valenzuela, y que se desarrolló junto con la empresa Bioforest, buscó conformarse como una respuesta a los costos asociados a la fertilización química, la baja eficiencia de la misma, así como, los riesgos ambientales asociados.

Es así como los investigadores buscaron bacterias que se encuentran en el Pino Radiata, que puedan tomar el nitrógeno de la atmósfera y fijarlo al árbol. Con ello, se mejora la productividad del cultivo y también su sustentabilidad, pues se hace menos necesario el uso de abonos en la tierra, que pueden contaminar las napas de agua, destaca la nota publicada por la Udec.

La Dra. Valenzuela, directora del proyecto, explicó que fue un trabajo de dos años, en el que primero debían descubrir la existencia de estas bacterias. Una vez que se estudiaron más de mil bacterias, encontraron 50 de ellas que podían ser promisorias, utilizando para el estudio un total de 10. “Lo que logramos hacer es poner esas bacterias en plantitas de Pino, las que tuvieron un mejor crecimiento en estos dos meses de evaluación que las que no tienen la bacteria asociada”, explicó.

Como la experiencia fue positiva, el grupo espera contar con una segunda etapa, en la que se puedan investigar las formas de aplicación de estas bacterias a los cultivos, ya sea en formato líquido o de pellet.

Cabe destacar que en este proyecto participaron, por parte de la Universidad, los investigadores Dr. Rómulo Oses, Victoria Rodríguez y Felipe Oñate.

El jefe del grupo Genética de Bioforest, Claudio Balocchi, comentó los resultados, asegurando que su experiencia con los proyectos de la UdeC es siempre positiva, resaltando que “los proyectos se gestan en conjunto y hay un acompañamiento permanente en el que combinamos las capacidades y nos ponemos objetivos comunes. Eso nos permite estar en el proceso de desarrollo. Es distinto a los proyectos convencionales en que uno aporta recursos y luego espera tres años para ver qué pasó”.