(Diario Concepción) La Comad 2018 y su objetivo de promover la innovación en la construcción en madera puede ser un pequeño paso para la Región y un gran paso para la industria a nivel nacional.

Lo anterior, en el marco de lo estratégico que resulta la innovación como aliada para agregar valor a la industria en la Región del Biobío.

Claudio Maggi, director de Desarrollo e Innovación de la Universidad de Concepción y ex gerente de Corfo dice que “Agregar valor a la oferta de bienes y servicios de una Región como Bío Bío plantea desafíos, pero no es inalcanzable. Una de las claves es poder combinar  capacidades estratégicas, tecnológicas y comerciales”.

En esta línea, continúa el ex gerente de Corfo, “es muy importante saber gestionar el proceso de innovación, evaluando y mitigando riesgos tecnológicos, económicos y de apropiabilidad. Al existir riesgo siempre existe alguna probabilidad de falla, por eso es importante gestionar la innovación de manera que, si se falla, sea en el menor tiempo y costo posible”.

¿Qué pasa con la madera?

De acuerdo con el director de Desarrollo e Innovación de la UdeC “la oferta maderera enfrenta una serie de fallas de mercado y coordinación en los diferentes eslabones de la cadena de valor. Resolver estas fallas pasa necesariamente por una mayor articulación entre los actores de la cadena, desde la plantación hasta la remanufactura y canales de distribución”.

Del mismo modo destaca que “en la UdeC el Programa PoloMadera es un muy buen exponente del potencial de desarrollo y agregación de valor asociado a esta industria”.

En relación hacia dónde debería dirigirse la inversión respecto de la agregación de valor en la Región, Maggi señala: “hacia conquistar segmentos y nichos más sofisticados de mercado, nacional e internacional: alimentos funcionales, madera de alto valor, servicios especializados, industrias creativas, biotecnología aplicada a industrias, logística, turismo de intereses especiales son algunos de los sectores en donde existen claras posibilidades de sofisticar oferta”.

Carlos Sepúlveda, presidente del grupo de empresas Setop y gerente general de Innocon, el primer Centro de Investigación privada financiado con capitales 100% regionales, tiene claro que “en Bío Bío  no es difícil agregar valor a las materias primas. Tenemos las capacidades necesarias para hacerlo, pero hace falta más inversión y decisión para desarrollar el conocimiento y para adecuar nuestras plantas y procesos productivos”.

Para Sepúlveda es importante  “invertir de manera decidida y constante si se quiere lograr un cambio “real” a nivel productivo, económico y competitivo. En general, lo que uno obtiene es resultado de lo que uno invirtió”

Alineación con el mercado

Renato Segura, director del Centro de Estudios de la Realidad Regional (Cerr) sostiene que “la agregación de valor es un atributo que lo determina la demanda y no la oferta, sostenerla en el tiempo es la tarea de mayor complejidad para los empresarios que no tienen la capacidad de diversificar sus mercados”.

Segura coincide además con Maggi, en términos de que “las empresas que han logrado participar del sistema económico actual, han utilizado la innovación continua como un mecanismo de agregación de valor”.

Jorge Martínez, gerente general y CEO de Mar de Lagos, una empresa familiar que exporta productos del mar con valor agregado, plantea que “nuestra experiencia ha sido bastante buena, creemos que si  emigras a producir productos con mayor valor, tu empresa tendrá una proyección en el tiempo, ya que las materias primas son todas reemplazables con un mayor o menor costo”.

Martínez reconoce además que “en lo que hemos trabajado fuerte ha sido en la capacitación del personal de planta”.