(Diario El Sur) Casi tres años debe esperar un grupo de profesionales y técnicos de alto nivel cuyo propósito es ser desde la Región del Biobío el aporte más relevante para llevar adelante un trabajo que permitirá sacar del rezago tecnológico a la industria productiva regional.

Eso sólo si logran adjudicarse los $2.000 millones que otorga el Programa Técnico de Manufactura Avanzada de Corfo, para lo que cuentan con un plazo que vence el próximo 12 de octubre.

Pablo Aqueveque, PhD. ingeniero civil electrónico de la Universidad de Concepción (UdeC), y director del Centro para la Manufactura Avanzada (CpMA) de la misma casa de estudios, explica que el Centro busca por medio de la investigación y desarrollo, la generación de nuevo conocimiento o valor agregado a la fabricación de piezas (hardware y software) de altas prestaciones para los diferentes sectores industriales.

Esta unidad- en la que participan unos veinte profesionales, entre ingenieros civiles de distintas especialidades como eléctricos, electrónicos, mecánicos, industriales e informáticos, de las universidades de Concepción, de la Santísima Concepción y de Inacap- apunta a generar un impacto en la industria entregando servicios o productos que permitan diversificar la oferta actual, otorgar capacidad de competir internacionalmente y proveer a la industria manufacturera tradicional un nuevo impulso con tecnología de punta, en la llamada revolución 4.0.

Actualmente, el CpMA está trabajando con cuatro contratos tecnológicos en las áreas portuarias, agroindustria, proveedores del sector minero y del forestal.

Diagnóstico

La industria manufacturera en Chile ha caído en forma sostenida en las últimas décadas, llegando a menos del 10% del PIB el 2015, detalla Aqueveque, quien agrega que las empresas en Chile producen principalmente materias primas y servicios de bajo valor agregado.

“La inversión en I &D en Chile es baja. La industria local presenta baja flexibilidad para generar nuevos productos o servicios. Hay poca innovación y de bajo nivel de técnico que no permite competir internacionalmente a lo que se suma la dificultad para innovar en nuevos productos por la falta de capital humano y capacidades instaladas de fabricación de productos complejos y alto valor agregado”.

Por ello, se requieren capacidades instaladas de fabricación industrial que sustenten el desarrollo de productos complejos y nuevas tecnologías, “se requiere innovación de alto valor agregado, desarrollar la industria de productos personalizados, como por ejemplo, sensores embebidos, productos metalmecánicos complejos, dispositivos para salud y los recursos humanos capacitados para flexibilizar los procesos productivos”.

De adjudicarse los fondos, este sería el primer centro de estas características en toda América Latina.

Se partirá con dos áreas específicas: “Manufactura aditiva metálica” y “Sensorización y sistemas ciber físicos”, como por ejemplo dispositivos que permiten emitir datos lo que puede generar control sobre esa información para empezar a tomar decisiones con técnicas de big data e inteligencia artificial. “Vemos estas áreas porque son de más impacto en la región. Es cambiar la forma en que se fabrican partes y piezas para ser más competitivos”, señala el experto.

Competitividad

Reitera que lo que se busca es que la forma cómo se hace la manufactura en la Región del Biobío, y a nivel nacional, se renueve con el fin de aumentar la competitividad de la industria chilena tractora que, en simple, es la industria que genera una serie de servicios necesario para su quehacer, cómo la minería, la industria acuícola, la forestal, la agroindustria, y el emergente sector salud y recién ahí las empresas van a realizar transformación tecnológica. Por ejemplo, en una compañía forestal se requiere monitoreo de las áreas donde están los árboles, medir su crecimiento o el cambios en la superficie del terreno, los niveles de riego o la disponibilidad de agua, y las grandes empresas tienen que pagar por ese servicio tecnológico.

Para ello, primero hay que determinar qué máquinas y qué tecnología se va a ocupar, por lo tanto, lo que hay primero es transferencia de tecnología, pero también nuevo conocimiento, señala. “Esto es lo que nos va a permitir ser más competitivos a nivel de Latinoamérica y generar la internacionalización en los productos que se desarrollan”, concluyó.