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Productos tissue de Coelemu escalan en el mercado nacional

La industria empezó con cuatro operarios y hoy cuenta con 18 y que sumando a los administrativos llegan a 22. El 98% de ellos son de la comuna de Coelemu.

(Diario El Sur) ¡Dígale a la patrona! o ¿le pregunto a la patrona? son expresiones que más de alguna vez hemos escuchado en referencia a que la esposa o dueña de casa sea quien tome la decisión sobre un determinado asunto. Y es precisamente ese concepto el que se transformó en la marca estrella de un emprendimiento que inició sus operaciones en febrero de 2016 en la rural Coelemu.

La apuesta no es menor, porque de algún modo marca un punto de inflexión en la estructura productiva de esa zona eminentemente forestal y de una agricultura principalmente de subsistencia.

Es la fábrica de productos tissue Bío Bío Pack, que se ubica al norte del límite urbano de la comuna, ubicación que no tiene más explicación que la vinculación emocional con ese terruño de los dos socios: Guillermo Swett Errázuriz y Rubén Méndez Placencia.

Los inicios

El primero cuenta que ambos se conocen hace ya varios años, desde cuando él trabajaba en una empresa ligada al sector forestal en esa zona entre 2007-2008 y donde Méndez era subcontratista, aunque ya como socios comenzaron trabajando en proyectos de telecomunicaciones, instalando antenas, ya como subcontratistas de una firma española.

Para Swett este negocio no era del todo desconocido, puesto que desempeñó por varios años como gerente general de Forestal Papelera Concepción (FPC) Tissue y sintió que este conocimiento adquirido le permitiría liderar un proyecto de esta naturaleza y que eso era lo que tenía que hacer. Y hoy con su socio comparten las tareas, él más centrado en el área ventas y Rubén Méndez en la operativa.

La industria empezó con cuatro operarios y hoy cuenta con 18 y que sumando a los administrativos llegan a 22. El 98% de ellos son de la comuna de Coelemu.

No coludidos

Aunque sus productos debutaron en el mercado local el mismo año que se destapó la colusión del papel, no hubo allí una planificación para aprovechar esa oportunidad de “venderse” a los consumidores como alternativa a los coludidos e incluso Swett admite que la competencia en este segmento es dura, porque se compite con gigantes como Cmpc y otras y también porque en los últimos años han surgido varias empresas pequeñas y medianas que fabrican estos productos en base a papel. Hay unas 6 ó 7, siendo una de las de mayor tamaño Tecnopapel de Santiago.

Esto ha significado ir manejando producciones y buscando desarrollar un mix de productos que generen la rentabilidad que permita sostenerse y pagar los sueldos, dice el ejecutivo, aunque admite también que para lograr esa meta, este debe ser un negocio de alta rotación y de grandes volúmenes. Reconoce que los márgenes todavía son muy estrechos, “pero ya hemos logrado estar en la línea de flotación y financiar el nivel de créditos que tenemos”, comenta.

Prevé unas positivas expectativas para el corto a mediano plazo, dada la buena calidad del producto que ha ido teniendo una creciente aceptación de los consumidores. Destaca al respecto que tienen la capacidad instalada para seguir creciendo y siempre con la posibilidad abierta de crear nuevos productos o abrirse a nuevos negocios, como por ejemplo adentrarse en el mundo de la fabricación de cajas para hamburguesas o platos.

Capacidad actual

Actualmente, la capacidad de producción de Bio Bío Pack es de 250 mil paquetes de servilletas al mes y entre 40 y 50 mil rollos de toallas de papel mensuales y para este año, proyectan un crecimiento de 40% en las ventas y por consiguiente en la producción.

La empresa tiene por ahora tres marcas propias: las servilletas La Patrona, en paquetes de 50 y de 300 unidades, papel higiénico La Patrona en presentaciones de 30 metros por cuatro y ocho rollos; Maxi-Roll que son toallas de papel de 100 metros, orientado a empresas.

“La servilleta ha sido el caballito de batalla. A uno solo de nuestros clientes de Santiago, le vendemos 90 mil paquetes por mes”, comenta Swett.

En zona el principal cliente es la cadena Ganga, a quien le fabrican también su marca propia D’Almacen. También, aunque en menor proporción, se comercializan en Versluys y en supermercados locales como MEI.

El empresario detalla que los productos que vienen con fallas, por ejemplo por daños en la bobinas y las que se puedan producir en el proceso de fabricación, se venden en mangas de 8 o 16 rollos, como producto de “segunda”, sin marca a pequeños comerciantes que lo venden en ferias libres o almacenes de barrio.

Hay un 5% de la producción que se pierde en el despunte o por daños en las bobinas, que se comercializa en empresas que se dedican al reciclaje de papel.

Por ahora la meta de corto plazo es pasar de los tres clientes importantes a cinco y dar más trabajo en la comuna, donde sus empleados, asegura, reciben una remuneración 10% por sobre el salario promedio de esa zona.

Compromiso

“Hay un nivel de compromiso importante de la gente con su empresa porque todos se conocen, hay una flexibilidad personal lo que es valorado por ellos y eso se ve cuando por ejemplo, hay que entregar un pedido mayor siempre hay voluntarios para trabajar sobretiempo y, todos saben hacer de todo”.

El esfuerzo por levantar esta industria es evidente así como lo son algunas mejoras operativas, pero hay un capital de trabajo y una implementación de equipos y maquinarias que no son menores, y suman una inversión de unos $400 millones, un poco con recursos propios, con algo de financiamiento bancario y leasing.

Por ello, es que finalmente, Guillermo Swett dice que “duele el sistema de pago para las pymes que impera en Chile, estamos muy mal acostumbrados, y cuesta mucho hacer entender que no somos empresa grande, para poder mantenernos siendo chicos”.