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Casi la mitad de las araucarias tiene un 25% de daño foliar en sus copas

Desde 2016 han sido diversos los estudios que Conaf, con apoyo de investigadores nacionales e internacionales, ha desarrollado para determinar que es lo que está provocando la mortalidad de la araucaria araucana.

(Diario El Sur) La preocupación por la afectación del bosque de araucaria araucana, considerado uno de los más antiguos en el mundo, ha ido en ascenso, principalmente porque aún no hay luces de lo que está provocando el daño.

“Durante la última prospección detectamos que el 43,2% de los árboles presentarían una afectación superior al 25% de sus copas”, explicó el director regional de Conaf en La Araucanía y coordinador nacional del Plan Araucarias, David Jouannet.

Actualmente, la distribución geográfica de las 321.432 hectáreas de araucarias corresponde a 62.847,9 ubicadas en Biobío, 244.218 en La Araucanía y 14.366,2 en Los Ríos. De ellas, 91 mil hectáreas son parte del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado.

Jouannet explicó que los síntomas que dan luces de que la araucaria araucana está afectada y que la pueden llevar a la mortalidad comienzan con “hojas que van cambiando de color verde a amarillo-café, secciones de ramas secas y ramas bajas completas secas, con desprendimiento de todo el tejido seco, quedando sólo la madera de las ramas, para finalmente la muerte de árboles. Esta sintomatología se presenta en individuos de diferentes edades, y en toda su área de distribución, tanto en Chile como en Argentina”.

ESTUDIOS

El coordinador nacional del Plan Araucarias detalló que son diversas las hipótesis que se siguen estudiando respecto de la mortalidad que se está produciendo. Estas van desde los efectos del cambio climático, que es uno de los fenómenos que investigan, hasta agentes que siempre han convivido con la especie, pero que ante cambios en las condiciones ambientales podrían responder adquiriendo características de agentes de daño. “Tal es el caso de los múltiples insectos asociados a la araucaria, que siempre se encuentran con la especie y que ahora han incrementado sus poblaciones”, expuso Jouannet.

Esta última línea investigativa se desarrolla con la Universidad de La Frontera y apunta a determinar la respuesta del árbol a la interacción de los hongos de ambrosía que son transportados por estos insectos. “Hasta el momento, no se ha podido determinar qué tipo de hongo o si efectivamente el origen del daño de la araucaria es un hongo”, sostuvo.

En esa línea, y para ver si efectivamente es un hongo o una bacteria la causa del daño, en conjunto con Bioforest, se estudiaron más de mil muestras. Se utilizaron técnicas de extracción de ADN, con amplificación específica para descartar algunos hongos de mayor peligrosidad,análisis de fluorescencia y cultivos tradicionales.

“Para determinar si efectivamente son los causantes del problema, se han realizado los respectivos test de patogenicidad. En forma directa, Conaf ha establecido ensayos con aplicaciones de diferentes productos, tanto químicos como naturales, tales como fertilizantes foliares, activadores genéticos e inhibidores de fermentación, tendientes a observar la evolución o detención del problema”, declaró, David Jouannet.

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