Conaf prevé otra compleja temporada de incendios forestales

Lluvias están generando pastizales, el principal combustible para la propagación del fuego. Director del organismo anticipa un verano seco y ya trabaja en un catastro de aeronaves.

(La Tercera) “Climáticamente estamos viendo una situación de hartas lluvias y los datos preliminares que tenemos es que el verano viene seco, entonces vamos a tener una combinación compleja. Vamos a tener pastos muy altos, un gran volumen de material vegetal fino y seco”, anticipa el director de la Conaf, Aarón Cavieres sobre lo que viene para la temporada de incendios 2017-2018.

Según el último informe del organismo, denominado Análisis de afectación y severidad de los incendios forestales, entre el 1 de enero y 10 de febrero de este año se quemaron 518.174 hectáreas. “El 60% correspondió a ambientes con algún grado de uso antrópico (humano), quedando un total de 208.717 hectáreas (40%) de ecosistemas remanentes afectados por incendios forestales”, señala el reporte, que contabilizó solo aquellos siniestros mayores a 200 hectáreas para el análisis.

Para la Conaf, lo positivo sería llegar al verano con una disminución de la sequía, de mantenerse las precipitaciones. “Así la vegetación ya no está bajo estrés, porque al tener agua está más húmeda, turgente y con menos posibilidad de que se queme fácilmente”, dice Cavieres.

Según su análisis, una de las razones de lo que ocurrió el verano es que el país sumaba casi nueve años de sequía, haciendo que la vegetación tuviera el agua mínima para sobrevivir. Pero aclara que este es solo un factor de base. “Todo lo que ocurrió en la costa central fue acción humana”, dice Cavieres, quien trabaja en un plan de acción que incluye un catastro de aeronaves contra el fuego.

Miguel Castillo Soto, ingeniero forestal del Laboratorio de Incendios Forestales de la U. de Chile, coincide en que el país podría enfrentar una “compleja” temporada de incendios forestales “por la alta cantidad de combustible delgado que se formará hasta bien entrada la primavera, lo que sumado al combustible no quemado y el estrés acumulado de las plantas, puede generar un escenario de peligro de incendios”, señala.

Reforestación

Para Castillo, la temporada de incendios es cada vez más extensa y con episodios de mayor gravedad. “Múltiples factores inciden en ello, no solamente la condición de cambio climático, sino que además, se ha constatado un alza en la intencionalidad de incendios forestales. Sin embargo, este aumento en la intencionalidad no ha llevado a un alza significativa del número promedio de incendios anuales que se producen en Chile, sino más bien a su gravedad, expresado en el alza sustantiva del tamaño medio de los siniestros, comparándolos con el promedio de los últimos cinco años”, explica Castillo.

Fernando Raga, presidente de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), gremio que reúne a 180 firmas forestales que representan más del 55% de las hectáreas plantadas del país, dice que todavía no tienen un pronóstico de la próxima temporada, no obstante explica que “las empresas principales han revisado exhaustivamente la experiencia de los incendios pasados, y están adaptando recursos y sus medidas preventivas”.

Sobre el modelo para restaurar lo perdido y la polémica en torno a reforestar con bosque nativo o bosques productivos, dice que hay que recordar que los terrenos siniestrados pertenecen a muchos privados que decidirán cómo reforestarlos y qué especies usar. “No volver a cultivos industriales significaría eliminar o reducir fuertemente la actividad, que es la tercera exportadora del país y genera más de 400 mil empleos directos e indirectos, pues no habría materia prima para las industrias”, dice.

Para la Corma, otras especies no son rentables, y además, su combustibilidad no es muy distinta a los bosques industriales, incluso en algunos casos es superior.

“Es probable que las áreas productivas se recuperen con especies comerciales, introduciendo medidas preventivas innovadoras, como trabajar áreas con distintas densidades y edades y con mejores cortafuegos. Nadie desea, ni posiblemente podría resistir, que la experiencia del verano se repita”, plantea Raga.

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