El sueldo de Chile y el sueldo de Biobío: ¿cuánto pesan el cobre y los bosques en las exportaciones?

Si bien el cobre responde por casi un 50% de los envíos de Chile, el sector forestal se acerca al 80% de lo exportado por Biobío.

(Diario Concepción) No en vano es llamado “el sueldo de Chile”. El cobre es una de las principales fuentes de recursos para el Fisco. Posibilitó al país tener menor deuda, que sus ciudadanos paguen menos impuestos y al mismo tiempo permitió aumentar el nivel de bienestar. Además, hizo crecer las reservas internacionales, que se convirtieron en activos utilizados para disminuir internamente los efectos de crisis internacionales.

En breve, el cobre es el producto de exportación chileno por excelencia, aunque la caída en su precio le ha restado peso en la canasta exportadora. Mientras que en 2010 el metal rojo representaba el 58,2% de los envíos totales en términos de valor, en 2016 alcanzó sólo el 46%.

En la Región del Biobío ocurre algo (casi) similar. El sector forestal responde por prácticamente el 80% del total exportado, en términos de valor, sin otro producto o área que le haga contrapeso. Pero hay una diferencia clave: mientras que a nivel nacional la minería va perdiendo participación en la canasta exportadora, en Biobío ocurre todo lo contrario. Según los datos del INE, en 1992 el sector forestal respondía por el 61% de las exportaciones regionales (valores FOB) y al cierre de 2015 los envíos alcanzaron el 79%. En buen castellano, los bosques son el “sueldo de Biobío”.

Diversificar o no

Estas cifras han generado un sinfín de debates. De hecho, la expresión “Diversificar la matriz productiva” se instala como un mantra en cualquier análisis sobre la economía regional. Sin embargo, para un tema tan complejo, no hay respuestas únicas.

Obviamente que no se trata de estigmatizar a las forestales, sino que al revés. Es muy bueno que lo hagan con excelencia y posicionen a Biobío en el mapa de los mejores del mundo en el aprovechamiento de estos recursos. Lo anterior se traduce en formación de mano de obra muy especializada e incorporación de tecnologías. Tal como el cobre, el sector forestal genera divisas y recursos fiscales.

“La diversificación es buena para reducir riesgo de recesión, caída de precios, pero puede reducir eficiencia, porque hay un trade off”, sentencia el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Ucsc, Andrés Ulloa. “También se puede aumentar el numero de productos y servicios del sector forestal, que es lo que se recomienda para un territorio pequeño. No necesariamente productos muy distintos sino relacionados, pero diversos con mayor valor agregado y tecnología”, agrega el académico. En esta línea, la Región puede exportar productos y servicios forestales, tecnología, maquinaria y equipos para bosques, plantaciones, entre otros.

La pregunta entonces es cómo utilizar las ventajas que tiene la región para generar innovación tecnológica, que sabemos es la base para aumentar la productividad y avanzar hacia el desarrollo.

Es lo que el seremi de Economía, Iván Valenzuela Díaz, califica como “acciones complementarias”, de manera a ampliar la canasta exportadora y a la vez utilizar las ventajas competitivas de la propia región, que “tiene tradición y potencial en manufactura, tiene capital humano y además un desarrollo académico, por lo cual la alianza público-privado-universidad es fundamental”. Ademas es necesario incrementar los niveles de productividad de la economía, con el fin de poder crecer y crear oportunidades para todos de manera sostenible, reitera Valenzuela.

Cadena productiva

Así las cosas, claro está que es una materia compleja y para la cual no hay receta única. Muchos países han utilizado sus recursos naturales como un motor decisivo para la generación de innovación tecnológica y ello les permitió cruzar la frontera de país de ingreso medio.

Los recursos naturales son un activo o riqueza para el país, y el cobre es prueba de ello. De hecho, Chile impulsa programas orientados a generar nuevos usos del cobre. El Programa Proveedores Clase Mundial para la Minería es un ejemplo: se han desarrollado encadenamientos productivos en torno a los 4.000 proveedores de insumos para la minería. Es decir, no se trata de “conquistar mercados externos” que poseen altos costos de transporte y barreras de entrada, sino que de potenciar un mercado existente en Chile. Las mineras externalizan los problemas es sus procesos productivos, y los proveedores resuelven el problema y retienen la propiedad intelectual por la innovación tecnológica. En todo el proceso hay apoyo financiero para capital de riesgo y para la gestión de la empresa proveedora.

Un caso del éxito de esa estrategia es la empresa chilena Power Train Technologies, que recupera motores de los grandes camiones de la minería. Los motores tenían fallas, se calentaban y colapsaban. PTT rediseñó los motores y el resultado ha sido que la duración del motor aumentó de 5.000 a 15.000 horas; además, el gasto en combustible disminuyó en 20%. Hoy la compañía tiene presencia en 4 países y 15 ciudades.

En la Región del Biobío, centenas de empresas como maestranzas, madereras, empresas de transporte y de servicios de construcción, aseo y cocinería son ejemplos del beneficioso vínculo entre Pymes y las grandes empresas del sector forestal. Lo mismo ocurre con las pesqueras y la siderurgia, sólo por mencionar dos ejemplos. Un escenario más que alentador para estos programas de encadenamiento productivo, que son replicables vía cluster en todos los recursos naturales del país.

Desafío a superar

Según los expertos, la apertura comercial iniciada a mediados de los 70 puede ser un buen aliado para reducir la concentrada composición de la estructura de envíos regionales. Para ello, hay desafíos a superar.

“La industria forestal se ha concentrado en la industria de la celulosa (commoditie), en desmedro de la industria de la madera, y esto limita la capacidad de los industriales de la madera en poder desarrollarse, toda vez que las plantaciones forestales predominantes en el desarrollo de la industria de la celulosa es el eucaliptus (madera pulpable) en desmedro del pino u otra especie, como la madera aserrable”, observa Renato Segura Domínguez, director del Centro Estudios de la Realidad Regional (Cerr).

El investigador, sin embargo, reconoce que “con un adecuado contrato social, existe potencial en la región para desarrollar la industria de la madera, sector que, previa internacionalización, podría contribuir a diversificar la actividad productiva”.

De hecho, el propio sector forestal ha buscado agregar valor a sus productos además de diversificar la composición de los envíos. De acuerdo a las cifras entregadas por el INE, de los 3.722 millones de dólares exportados en 2015 (valores FOB), sólo el 0,2% se cuadra en la categoría de productos no elaborados.

“Hoy día, más de un 10% de las exportaciones forestales son con productos que tienen valor agregado en forma importante; no son productos commodities y que por ende compitan por precio”, detalla Jorge Serón Ferré, gerente de operaciones en Forestal Arauco. El ingeniero forestal agrega que la distancia desde Chile hacia los mercados de destino de cierta manera condiciona la definición de lo que podemos o no exportar: “¿Exportamos casas pre fabricadas?, no. ¿Exportamos muebles terminados?, no. Lo que hacemos es ofrecer productos que puedan soportar altos costos de transporte”.

Aunque Chile tenga una industria del papel tissue muy desarrollada, no puede llegar a mercados muy lejanos con estos productos. “El sector forestal chileno tiene un alto nivel de elaboración y trabaja para estar presente en mercados muy competitivos a muchos kilómetros de distancia”, agrega el ingeniero forestal.

Raya para la suma, en lo que todos coinciden: en la imperiosa necesidad de avanzar en políticas de largo aliento para profundizar la diversificación de la matriz exportadora. Además, es clave ampliar el abanico de países que compran productos con la marca Bío Bío. Según datos de ProChile, actualmente la región envía productos a más de 120 mercados. Nada mal, considerando la composición de la canasta exportadora. Junto al mantra “diversificar la matriz productiva” probablemente agreguemos el “diversificar los destinos de los envíos”.

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