“ No se puede mejorar lo que no se controla, no se puede controlar lo que no se mide y no se puede medir lo que no se define”. Éstas son las famosas palabras del estadístico estadounidense, William Edwards Deming, con las cuales se identifica Marcelo Silva, sub gerente de Desarrollo y Control Interno de John O’Ryan Surveyors. Por eso la compañía trabaja en la implementación de sistemas de gestión a la medida, basados en indicadores definidos con el cliente.

La definición de mecanismos para optimizar las labores de transporte y gestión de productos forestales, como la biomasa, astillas y trozas, por ejemplo, es uno de los objetivos de John O´Ryan Surveyors, especialistas en control y certificación de calidad y cantidad.

Según explica Silva, la industria forestal tiene un gran potencial de mejora e integración entre los diversos eslabones, al depurar los sistemas actuales de medición y comercialización de materia prima indicados, de tal forma que apunten a medir realmente la fibra y/o energía, así como su diferenciación por calidad. Existen situaciones donde históricamente, por tener una operación de medición simple (casi visual), los incentivos han sido poco adecuados.

“Hemos visto que hay camiones comercializados en metros ruma cuyo volumen sólido contenido apenas supera el 40% del volumen aparente, versus otros casos que súpera incluso el 80% para productos aparentemente iguales y por los que se paga lo mismo. Si a esto le agregamos que las maderas tienen variaciones en la unidad de fibra por metro cubico sólido, las diferencias de fibra por unidad de volumen aparente, pueden ser aún mayores y cambiantes a lo largo de la cadena”, explica Silva.

Similar es el caso en el cual la biomasa a granel o astillas, las que se comercializan en unidades de volumen aparente, donde la compactación por presión o vibración potencialmente alcanzable puede superar el 30%, pero el incentivo es a despachar el camión sin compactar desde el origen. Hoy en día, las unidades de comercialización basadas en volumen aparente incentivan a bajar la densidad de carga, cuando a lo que se debe apuntar es a ver los procesos para que en cada viaje se transporte más energía o fibra, aprovechando al máximo las condiciones de la unidad de transporte.

Si se establecieran indicadores de costos de compra, transporte, etc. de los productos en base a la fibra y su calidad, ligados al resultado y beneficio o perjuicio que el cliente final va a tener al utilizarlo, se unen los eslabones de la cadena y los proveedores pasan a ser parte integral del proceso del productor. Así, todos los involucrados en la cadena van a trabajar para bajar el costo global de producción dado que se establecerían métricas para que dicha mejora sea distribuida entre todos quienes lo hicieron posible.

“El efecto no es solo económico, sino también de relaciones personales y humanas, puesto que en la actualidad la relación proveedor-comprador se ve afectada en forma negativa al existir continuamente diferencias en las mediciones y al existir incentivos opuestos entre las partes, ya que al proveedor se le paga más si lleva más volumen aparente (no necesariamente fibra o energía) y el comprador precisa comprar la mayor cantidad de fibra posible y en el menor costo de transporte (Densificación de Fibra o Energía). La información apropiada, provista por un ente externo y reconocido por las partes, permite este importante cambio que hemos constatado en los más de 30 años que llevamos en el sector junto a las principales empresas locales e internacionales”, asegura Silva.

Dentro de este contexto, John O´Ryan Surveyors, ha desarrollado métodos únicos en el mundo, en el cual se estima la compactación de las pilas de material a granel, lo cual, en combinación con tecnología de medición topográfica para el volumen aparente (incluyendo la reciente incorporación de drones), permite lograr resultados más precisos y realistas en términos de energía y/o fibra almacenada.

Existen numerosas tecnologías en el mundo que han permitido mejorar la cadena logística. Todo apunta a lograr una cadena automatizada, que reduzca no solo el costo de transporte, sino que los costos y tiempos de transferencia, almacenamiento y obviamente el consumo en su destino final.

“Nuestro objetivo es estar atentos al desarrollo de dichas tecnologías o bien participar en nuevos desarrollos, para así apoyar a nuestros clientes en su proceso de implementación y monitoreo continuo de su resultado sobre la gestión”, finaliza Silva.