Cómo forestales recuperan los US$280 millones de pérdidas

Especial énfasis en: asociatividad y participación con la comunidad en la llamada zona de interfaz, estudios de nuevas formas de plantar y en la recuperación de zonas de Alto Valor de Conservación.

(Diario Concepción) La magnitud de los mega incendios del verano pasado y que arrasaron con 100 mil hectáreas de plantaciones forestales y bosque nativo de tres regiones del país, se caracterizaron por la aparición de múltiples focos bajo condiciones bastantes extremas de temperatura y viento, lo que superó a toda estimación.

En este contexto, el gerente de Asuntos Públicos de la empresa Arauco (que perdió 80 mil hectáreas con pérdidas de US$240 millones), Iván Chamorro, reconoció que “los incendios superaron a la empresa, pero también a la sociedad en su conjunto. Por eso el trabajo posterior ha sido intenso y dentro de las lecciones que hemos sacado está el hecho de la necesidad de adaptarnos a este cambio de escenario”.

En este sentido, sostuvo el ejecutivo, se están barajando varias posibilidades para ver cómo pueden enfrentar esto en el futuro, adelantando, por ejemplo, la fuerte tarea que se está haciendo en la llamada zona de interfaz, es decir, los sectores urbano-forestal, que es cuando las casas comienzan a colindar con los predios forestales.

“Hemos definido enfrentar esto de manera distinta, incorporando fuertemente la gestión comunitaria y el empoderamiento de comités de prevención locales, para poder trabajar en conjunto con las comunidades en las soluciones en las zonas de interfaz , redoblando los esfuerzos en protección de áreas habitacionales, para lo cual urge un trabajo colaborativo y participativo tanto de la comunidad como de otras empresas que estén operando en el área. Es decir, de manera asociativa identificar los riesgos y adoptar medidas para poder tener comunidades más seguras. Crucial también es buscar los mecanismos que permitan la mantención de estas medidas”.

Para Chamorro está claro que en esta tarea deben participar, desde luego las empresas y comunidades, pero también los organismos públicos pertinentes y las propias municipalidades.

Consultado sobre si reformularán la forma de plantar ahora en el proceso de reforestación, Chamorro indicó que equipos de especialistas están trabajando en esto, puesto que se debe entender que más allá de la preservación, la compañía sufrió enormes pérdidas que atentan contra el negocio en sí.

“Hoy se están evaluando las distintas alternativas, pero se trata de un trabajo muy profesional y acucioso, ya que hay distintas circunstancias según el sector geográfico de que se trate”.

Sobre la posibilidad de recuperar parte de lo siniestrado, Iván Chamorro explicó que se inició un proceso de cosecha de los árboles que se pueden salvar para aserraderos, trabajo tras el cual se pretende recuperar aproximadamente un 20% de las pérdidas.

“Se puede comercializar siempre y cuando se alcance a cosechar antes que comiencen las lluvias, pensando en madera aserrada. Tras las lluvias, a esa madera le entra una mancha azul, con lo cual pierde su valor comercial, por eso es un trabajo contra el tiempo. En cuanto a la madera pulpable, es decir, para fabricar celulosa, es muy importante limpiar la madera de todo lo que puede ser carboncillo. En este sentido se ha reforzado el trabajo de descortezadores, a fin de que entre a las plantas de celulosa totalmente limpia y que éstas mantengan su abastecimiento”.

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