Economista apuesta a caída del dólar en 2017 y a racha alcista en precio de las acciones

Un tipo de cambio de $600 a $630 por dólar es más consistente con un precio del cobre que se estabiliza entre US$ 2,5 y US$ 3 la libra, sostiene Jorge Quiroz.

(El Mercurio) La última encuesta de expectativas del Banco Central proyecta que dentro de un año el tipo de cambio se situaría en $675 por dólar. Estimación que está lejos del rango entre $600 y $630 que augura, para fines de 2017, el economista Jorge Quiroz, socio de la consultora Quiroz & Asociados.

“No hay que olvidarse que, al igual que las acciones, el tipo de cambio representa las expectativas de los acontecimientos futuros”, dice. Plantea que el único motivo por el cual la paridad cambiaria se ha mantenido un poco vacilante es porque el análisis que hace el sector financiero apunta a que mientras la Reserva Federal seguirá subiendo la tasa de interés, en Chile el Banco Central la va a bajar, y eso debiera depreciar el peso.

Según el economista, parte del mercado ya tiene internalizado ese diferencial, pero lo más relevante es la tendencia a un déficit de oferta en el mercado del cobre. “Un precio del cobre que se estabiliza entre US$ 2,5 y US$ 3 la libra, niveles que, probablemente, se van a prolongar durante 2018, es más consistente con un tipo de cambio entre $600 y $630”, argumenta.

Las mejores perspectivas para el cobre se han visto reforzadas por la mejoría en las proyecciones económicas de los países desarrollados. Quiroz destaca que desde 2011 no se veían tan alineados los indicadores de demanda en las principales economías del mundo. El MPI (Manufacturing Purchasing Managers Index), donde los gerentes reportan las órdenes de compra, está por primera vez arriba de los 50 puntos que marcan la señal positiva, en Estados Unidos, los países de la Eurozona, China e incluso Japón. Dicha situación también ha repercutido en un importante rally en los mercados de valores de todo el mundo.

En diciembre, los pronósticos que tenía el mercado para el tipo de cambio de 2017 se ubicaban entre $700 y $720, mientras Quiroz apuntaba a niveles de $630 a $660 por dólar en la primera parte de este año, que es donde se sitúa hoy. La caída del tipo de cambio que anticipa para fines de año se sustenta en la situación mundial, en el rally del precio de los activos, el retorno incipiente de los flujos de capitales a los mercados emergentes y el tránsito en el mercado del cobre desde un exceso relativo de oferta a un incipiente déficit.

En entrevista con “El Mercurio”, el economista también aborda otros temas de la coyuntura:

Economía chilena

Perspectivas: “El Banco Central acaba de proyectar un crecimiento del PIB entre 1% y 2% en 2017. Estimo que vamos a estar en el punto medio de 1,5% e incluso un poco menos. Aquí hubo una serie de noticias que generaron incertidumbre en los agentes económicos, como la reforma tributaria y la reforma laboral. Pero ya ocurrió todo lo que podía ocurrir y desde el punto de vista financiero, ahora la apuesta está más bien en el lado positivo”.

“Creo que políticamente empieza a haber una posición mayoritariamente más compartida de la importancia de las políticas procrecimiento, lo que de alguna forma va a alimentar las expectativas. Vamos a tener un año especial, en que vamos a crecer poco, pero los precios de los activos van a estar internalizando un cambio en las perspectivas de 2018 en adelante. A fines de 2016 y en lo transcurrido de este año, el IPSA ha tenido un alza importante, que tiene que ver en parte con la situación mundial, porque en los capitales internacionales hay una búsqueda de empresas de los mercados emergentes. Este año se va a consolidar el rally accionario y eso genera un escenario para 2018 en Chile, donde, con un gobierno que sea medianamente pro actividad económica, veo una recuperación de la inversión y que podemos tener una reactivación para llegar a un crecimiento más parecido a 3,5% y 4%”.

Nubarrones: “El principal problema hacia adelante está en la implementación de la reforma laboral, que hace prácticamente imposible el reemplazo en caso de huelga. Aquí toca hacer un trabajo, no estoy hablando de arreglar esto con una reversión de la reforma laboral, eso ya es percibido como un derecho. Hay que hacer un trabajo sustancial de diálogo y acercamiento con los sindicatos y los economistas del signo que sea, tienen que hacer una aproximación al tema”.

“El otro gran problema es el tema tributario. El nivel de impuestos que grava ahora a las empresas y el desincentivo al ahorro empresarial, es una carga que la mayoría de las empresas medianas y pequeñas no pueden absorber. Pero a diferencia del ámbito laboral, es más fácil de arreglar, claramente la vía es hacer una reforma del Estado. Tal como está la carga tributaria, es difícil de conciliar con un crecimiento económico sostenido, por lo tanto, el gasto del Estado es la variable que queda en esta ecuación. La introducción de la economía digital de modo profundo en el Gobierno y una simplificación de los trámites y procesos, es posible de lograr con una mezcla de mayor participación ciudadana. Cualquiera sea el nuevo gobierno, este tema deberían tenerlo armado desde el día uno”.

Pensiones: “Lo positivo de esta discusión es que hay cierto consenso en que se requiere cotizar más y que tenemos que mejorar los niveles de rentabilidad. Estoy abierto a pensar en ampliar el grado de cosas que pueden hacer la AFP y/o que probemos otros modelos también, como los fondos de pensiones canadienses, que han optado por invertir en empresas del sector productivo y tienen una administración tremendamente profesional. No veo razones para no ocupar ese modelo como una especie de línea al interior del propio manejo de las AFP. Ahora, si eso se hace y se toma el 5% de cotización adicional y se licita a nuevas entidades que operen el modelo tipo canadiense, no veo por qué no hacerlo. No creo que esté escrito en piedra que todo lo deben hacer las AFP”.

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