El cambio climático, insectos y hongos son sospechosos de enfermar a las araucarias

Uno de esos factores o una combinación de ellos es lo que investigan expertos nacionales y extranjeros como explicación al desconocido mal que está afectando a la especie.

(El Mercurio) Muerte regresiva. Así se conoce en forma genérica a la enfermedad que está afectando a las araucarias desde hace más de 14 meses.

Se caracteriza porque, primero, sus hojas y luego las ramas pasan de verde a color café, es decir, pierden la circulación interna de nutrientes. Cada vez que esto ocurre, una parte del árbol muere. Cuando alcanza todas las ramas, la muerte es total.

La causa de esto no está clara, pero existen varías líneas de investigación en paralelo que intentan determinar qué es lo que está ocurriendo y su real alcance. La coordinación de toda esa labor está a cargo de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), entidad que convocó a diferentes especialistas nacionales e internacionales para estudiar el fenómeno.

Uno de ellos es el entomólogo noruego Lawrence Kirkendall, quien en marzo y durante dos semanas recorrió los bosques de araucarias de áreas protegidas de la Conaf en las regiones del Biobío y Araucanía.

“Todos los que visitamos se veían afectados”, cuenta el especialista a “El Mercurio” desde su oficina en la Universidad de Bergen. “Nos dijeron que todos los bosques de Chile y Argentina tienen el problema. Incluso los árboles plantados en las ciudades, como en Temuco, y los que están en invernaderos”. Que estén afectados, precisa el especialista, significa que presentan al menos una rama de color café.

“Vimos algunos árboles muertos de todos los tamaños, incluso plántulas. No eran demasiados, salvo en la Reserva Nacional Ralco (VIII Región), donde la muerte regresiva parece ser más avanzada”.

Los especialistas barajan tres causas posibles de la enfermedad o incluso una combinación de ellas: el cambio climático, la acción de insectos en forma directa o indirecta -ya que podrían servir como vectores de hongos o microbios-, o la acción de patógenos que no son transportados por los insectos.

Kirkendall recogió cuatro especies de escarabajos de la corteza de araucarias enfermas y tres de gorgojos, pero solo en las ramas muertas. “Nunca los encontré en ramas vivas, ni siquiera en árboles que presentan ya hojas de color café”. Y aunque examinó cientos de hojas, solo vio muy pocas que mostraban la acción de escarabajos.

El entomólogo, quien debe emitir un informe para la Conaf en los próximos días, adelanta que es poco probable que los escarabajos sean la forma principal a través de la cual se propaga la enfermedad, ya que esta se observa en todos los árboles, sean jóvenes o viejos, mientras que los escarabajos prácticamente se limitan a los árboles muertos, al menos en lo que él pudo observar.

No es el único especialistas que está monitoreando a los insectos. En Chile, investigadores de la Universidad de La Frontera están estudiando si existe alguna relación entre estos y ciertos hongos, los que podrían estar detrás de la muerte regresiva.

Bioforest, institución de Forestal Arauco, ha identificado cuatro hongos sospechosos. “Realizaron estudios de patogenicidad, inoculando sus esporas en araucarias sanas, pero tras seis meses no han observado los mismos síntomas”, cuenta Luis Duchens, jefe de plantaciones de la Conaf.

Esta última entidad, por su parte, está realizando ensayos con fertilizantes, herbicidas y otros productos en ejemplares afectados para determinar si es posible mejorar su condición. “Hasta ahora solo han mostrado una recuperación muy leve tras la aplicación de fungicidas”, explicaron.

En paralelo, el experto en cambio climático de la U. de Chile, Fernando Santibáñez, desarrolla un estudio de estrés bioclimático en la especie para determinar cómo han cambiado las condiciones de la zona. “Sin duda, los cambios de temperatura, falta de nieve y veranos más largos generan estrés en los individuos y los dejan más propensos a problemas sanitarios y a que insectos y hongos, que son parte de su hábitat normal, aumenten bajo estas condiciones”, comenta Duchens.

Estos y otros estudios entregarán sus resultados en los próximos tres meses, tras lo cual se realizará una reunión para evaluar una estrategia de control.

Sobrevivencia

¿Podrían extinguirse las araucarias? El entomólogo Lawrence Kirkendall lo cree poco probable. “Tal vez la enfermedad es un fenómeno que ha ocurrido otras veces en la historia. Eso significa que podemos esperar que el bosque sobreviva y se regenere con el tiempo”. Eso sí, los árboles muertos son una fuente potencial para incendios forestales.

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