Con el objetivo de analizar las actuales políticas públicas implementadas para lograr la descontaminación ambiental, especialmente en las ciudades del centro-sur de Chile, se realizó el seminario “Una mirada global a las políticas para reducir la contaminación atmosférica por uso de leña”, actividad organizada por el proyecto Observatorio de los Combustibles Derivados de la Madera (OCDM), iniciativa que lleva adelante el Instituto Forestal (Infor).

En la actividad, Fernando Rosselot, director ejecutivo del Infor, se refirió a los esfuerzos que la entidad ha realizado con miras a identificar los factores críticos que inciden en la contaminación atmosférica, “especialmente los que se refieren a la alta demanda de energía para calefacción en las viviendas”.

Mientras que Alfonso de Urresti, senador por la Región de Los Ríos, manifestó que el uso de la leña es un tema crucial para los habitantes del sur del país y por ello se hace fundamental el debate con información técnica y de calidad. “Hoy queda demostrado la necesidad de tener una política de eficiencia energética, que abarque la calidad constructiva de las viviendas y el uso eficiente de la leña”, señaló, según consigna la nota publicada por Infor.

Energía renovable

La investigadora del proyecto OCDM-Infor, Alejandra Schueftan, analizó las políticas que se han implementado para lograr la descontaminación ambiental, especialmente en las ciudades del centro-sur de Chile, entre las que destacan los programas de recambio de calefactores, la certificación de leña y de reacondicionamiento térmico de viviendas.

En el marco del seminario, los investigadores René Reyes y Yasna Rojas, abordaron el impacto del consumo de leña sobre el cambio climático, destacando que es una fuente de energía renovable cuyas emisiones de dióxido de carbono son muy inferiores a las producidas por el gas licuado, el kerosene u otros combustibles fósiles.

En esa línea, Reyes aclaró que en Chile la leña no está generando deforestación y solo en condiciones muy particulares está asociada a degradación de bosques. “Los combustibles derivados de la madera fortalecen nuestra soberanía energética, generan miles de empleos y nos ahorran en torno a US$500 millones anuales en importaciones”, indicó el investigador.