(El Mercurio) Un intercambio de oficios entre la Cámara de Diputados, el Ministerio de Agricultura y la Corporación Nacional Forestal (Conaf) reveló un desconocido incidente ocurrido durante el incendio que destruyó tres mil hectáreas de pastizales y matorrales en un predio del matrimonio estadounidense de Douglas Tompkins y Kristine McDivitt, en la Región de Aysén.

El fuego -cuyas causas aún son investigadas por la Fiscalía de Aysén- fue detectado a las 16:00 horas del 26 de marzo en la hacienda Valle Chacabuco, donde la Fundación Conservación Patagónica, presidida por la esposa de Tompkins, impulsa la creación del Parque Nacional Patagonia. El fuerte viento y las altas temperaturas contribuyeron a una rápida expansión de las llamas, que solo pudieron ser controladas nueve días después, cuando ya habían afectado a la vecina Reserva Nacional Cochrane (o Tamango), a cargo de la Conaf.

El desconocido episodio ocurrió en las primeras horas del siniestro, el 26 de marzo, y quedó al descubierto luego que el diputado por Aysén Iván Sandoval (UDI) pidiera por oficio los antecedentes del caso al ministro de Agricultura, Carlos Furche, y a la directora ejecutiva subrogante de la Conaf, Carmen Paz Medina.

En sus oficios de respuesta, y por separado, Furche y Medina informan que, de acuerdo con la información entregada por Conaf, a la llegada de los primeros brigadistas Tompkins “no autorizó el ingreso a la propiedad (…) con un cargador frontal, el cual tenía por misión construir una línea cortafuego mecanizada en la zona del valle”.

Agregan que la actitud de Tompkins alteró la planificación de ese día. “Producto de ello, se decidió redestinar el medio mecanizado hacia otro sector del incendio, que se evaluó en ese momento como más prioritario, e incorporar a aquel frente personal terrestre de combate para trabajar con herramientas manuales, minimizando de esta forma un mayor impacto ambiental en las tareas de control”, detallan.

Esta última explicación de Furche y Medina obedece, según los oficios, a que Tompkins aludió a un “contexto de conservación ambiental” para oponerse inicialmente al ingreso del cargador frontal. Luego de conversaciones sostenidas al día siguiente con el encargado de combatir el incendio, donde se le explicó al también dueño del Parque Pumalín que “el trabajo se realizaría tratando de producir el menor impacto posible”, se autorizó el ingreso de las maquinarias.

Entre el primer y segundo día el incendio se expandió de 80 a 400 hectáreas. Al tercero se incrementó a 2.880 ha, propagándose en sus primeras etapas a un promedio de 55 ha por hora, señalan los oficios. En el combate llegaron a trabajar 10 brigadas de Conaf, ocho técnicos expertos, tres brigadas del Ejército, cuatro helicópteros, personal de la Fundación Parque Patagonia y maquinaria pesada, entre ella el citado cargador frontal.

Consultado por “El Mercurio”, Tompkins explicó que el primer equipo de Conaf que llegó estaba a cargo de “un joven inexperto” cuyo plan era hacer cortafuegos cerca de los edificios de administración del parque, a unos 10 km de donde estaba el fuego en ese momento. “Si bien era concebible que el fuego podría llegar allí en algunos días, lo más urgente era desplegar personal donde el fuego podría saltar a los bosques, unos nueve km al oeste”, añade.

Tompkins insiste en que la idea del encargado local de Conaf era “absurda” y solo estaba motivada por el hecho de que la maquinaria pesada estaba disponible. Añade que su segunda idea fue hacer un cortafuego en un sector donde el incendio ya había pasado, y luego en otro lugar “donde solo podría dañar las praderas peor que el propio fuego, con cero eficacia”.

Según el estadounidense, todo cambió cuando el director regional de Aysén tomó el mando de las operaciones. “Las cosas se pusieron lógicas y con la experiencia en juego todo salió bien después”, añade. Destaca que hubo un muy buen trabajo conjunto entre su equipo y el de Conaf, salvo por el hecho de que estos últimos cesan sus labores a las 17:00 o 18:00 horas, mientras los primeros trabajan las 24 horas. “Si hay una sola cosa que hacer por el bien de los bosques chilenos (…) es que Conaf tiene que tener sus cuerpos de bomberos a tiempo completo y no solo en horario bancario”, concluye.

Fiscalía encargó diligencias

Las eventuales responsabilidades penales ligadas al incendio forestal son investigadas por el fiscal José Moris, del Ministerio Público de Aysén.

Por ahora, el persecutor espera los resultados de una pericia encargada a Carabineros e informes solicitados a la Conaf y a Bomberos. También se indaga la posible existencia de testigos que expliquen cómo se iniciaron las llamas.
En la carpeta no hay denuncias o antecedentes relativos a las actuaciones de Douglas Tompkins en el primer día de la emergencia.