Desde que la Corporación Nacional Forestal inició en el año 2002 un programa de fiscalización, la corta ilegal de Alerce o Lahuán (Fitzroya cupressoides) comenzó a disminuir en forma sostenida en aquellas zonas de mayor registro histórico de tala ilegal de la especie.

Así lo explicitó el director ejecutivo de Conaf, Eduardo Vial Ruiz-Tagle, quien señaló que durante el año 2010, en la Región de Los Lagos, donde se registra la mayor superficie con presencia de esta especie, se realizaron 25 Controles de Cumplimiento a Planes de Extracción de Maderas Muertas de Alerce, abarcando una superficie total de 2.382 hectáreas, sin encontrar infracciones. Por otra parte, se detectaron 18 infracciones relacionadas con la especie Alerce, la mayoría de las cuales se relacionan con extracción y aprovechamiento de maderas muertas sin autorización, y en solo cuatro casos a corta de Alerce verde, con una superficie intervenida de aproximadamente 1,3 hectáreas, todas las cuales, conforme a la legislación vigente, fueron denunciadas al Juzgado de Policía Local respectivo. También se fiscalizaron 167 Guías de Libre Tránsito de Alerce y 97 marcajes en terreno, con el fin de ratificar la trazabilidad de los productos.

El Alerce es una especie regulada por el Decreto Supremo N° 490 del Ministerio de Agricultura del año 1976, que la declaró Monumento Natural. Con ello se prohibió totalmente su corta, permitiendo sólo el aprovechamiento de ejemplares muertos. Asimismo, se nombró a la Conaf, al Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y a Carabineros de Chile como los organismos encargados de fiscalizar el cumplimiento del citado Decreto, velando por la protección y preservación de la especie.

En esta dirección y debido a la necesidad de resguardar el futuro del Alerce, en el año 1975 fue incorporado al Apéndice I de CITES (Convenio Internacional para el Comercio de Especies Amenazadas), autorizando su comercio internacional exclusivamente bajo circunstancias excepcionales y principalmente para desarrollar investigación, estudios acreditados mediante la emisión de certificados exclusivos para este fin.

Posteriormente, en el año 2008, esta especie fue declarada en peligro de extinción por el Decreto Supremo N° 51 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia.

Conífera endémica

El Alerce o Lahuán (Fitzroya cupressoides) es una conífera endémica de los bosques templados de Chile y Argentina, de gran valor cultural, social, económico y ambiental, principalmente por las propiedades de su madera y su extenso ciclo de vida, el que puede durar más de 3.600 años.

La intensa explotación que sufrieron sus bosques antes del año 1976, la ocurrencia de perturbaciones naturales y la baja tasa de regeneración de la especie son factores que han aumentado la vulnerabilidad del Alerce y han comprometido su estado de conservación. Los bosques de Alerce más amenazados durante los últimos años han sido los ubicados en la Cordillera de la Costa de Valdivia y Osorno, principalmente en las localidades de Fresia y Purranque, donde ha existido la mayor presión para su comercialización.

Sin embargo, pese a la incorporación de la especie en el Apéndice I de CITES y a ser declarada Monumento Natural, ello no desincentivó por completo las cortas ilegales, tal como lo refiere Eduardo Vial, quien sostuvo que por lo mismo desde el año 2002 la Corporación comienza a desarrollar un programa especial de fiscalización del Alerce, el que en el 2004 se transforma oficialmente en el Programa de Fortalecimiento de Protección del Alerce.

“Con este programa, se modernizaron e implementaron nuevos procedimientos para la aplicación y fiscalización del Decreto Supremo N° 490, obteniéndose a partir de esa fecha algunos resultados que lograron disminuir especialmente la tala ilegal de esta especie”, expresó Vial.

Entre las nuevas medidas implementadas destacaron un nuevo formato de Plan de Trabajo o Plan de Extracción de Alerce Muerto, con mayores exigencias, como por ejemplo el uso de cartografía georreferenciada y un mayor énfasis en la protección de la vegetación existente en las áreas de extracción. También el marcaje in-situ de los productos a ser extraídos, como una forma de verificar en terreno el origen legal de ellos y el uso de marcas elaboradas por la Casa de Moneda, dificultándose una eventual falsificación de ellas.

Conjuntamente se desarrolló un nuevo formato de Guías de Libre Tránsito, confeccionadas en papel moneda y emitidas “en línea”, a través de un sistema electrónico interno de la Conaf, y una mayor coordinación con otras instituciones relacionadas con la fiscalización, tales como Carabineros de Chile y el Servicio de Impuestos Internos.

Además, se actualizó el registro de productores y comerciantes, y se impulsó la creación de un sistema informático para controlar todas las existencias y transportes de los productos de Alerce.

Por otra parte, desde el punto de vista de la fiscalización preventiva, destaca el trabajo de Conaf Región de Los Lagos con las comunidades indígenas de la cordillera de la costa de la Provincia de Osorno, a través del cual se ha logrado una mayor y mejor relación en pos de la protección de la especie, ya sea mediante el apoyo técnico para la adopción de mejores prácticas en la extracción de las maderas muertas, como también en la protección de grandes superficies de bosques de Alerce mediante su uso con fines turísticos.

La fiscalización de todas las aristas que involucran el aprovechamiento del Alerce, especialmente la detección oportuna de cortas no autorizadas, donde las denuncias efectuadas por terceros juegan un rol fundamental, continuará siendo gran prioridad para Conaf. Los desafíos radican en fortalecer el programa existente y crear conciencia, por medio de mecanismos de difusión, en los propietarios de bosques y ciudadanía en general, con el único fin de proteger esta emblemática especie.