Los brigadistas chilenos son contratados porque poseen una gran experiencia en el combate del fuego. En Europa cuentan con muchos medios aéreos para esta tarea, informó La Segunda.

Dificultades legales y judiciales impidieron que ayer fueran embarcados a Chile los féretros con los restos de los dos brigadistas forestales chilenos que murieron combatiendo un voraz incendio en Portugal, cuyo deceso ha provocado gran impacto en localidades de la Provincia de Arauco, donde esperan sepultarlos y rendirles un homenaje.

El grupo de 15 brigadistas que están en Portugal no es único, porque el enganche de chilenos para ir a combatir incendios en bosques al extranjero comenzó el año pasado. Esta temporada (de verano en el hemisferio norte), viajaron 37 chilenos a trabajar a Europa.

Además de los que están en Portugal, otros 22 hombres fueron a apagar incendios de bosques a España, contratados por el gobierno de la comunidad autónoma de Castilla y León.

Los brigadistas chilenos son contratados porque poseen una gran experiencia en el combate terrestre del fuego, tarea que en Europa ha cobrado recientemente importancia. En estas naciones siempre se privilegiaron las operaciones aéreas, pero como probaron no ser suficientes para apagar las llamas, pusieron sus ojos en Chile.

Este grupo de 22 brigadistas partió a España mediante un convenio entre el gobierno regional de Castilla y León con la Corporación Nacional Forestal de Chile (Conaf). Al igual que en Portugal, estos chilenos no sólo trabajan combatiendo el fuego, sino que capacitan a los bomberos forestales locales.

Conaf: “Viajan con seguro”

Aunque la Conaf sólo sabe de los grupos que están en Portugal y España, “individualmente puede haber brigadistas en otros países, pero no tenemos conocimiento”, dijo el jefe de Manejo del Fuego, Sergio Mendoza.

Expresó que en el grupo que viajó a España van dos funcionarios de la Conaf y 20 brigadistas que trabajan en la temporada de verano para la Corporación.

“Lo primero que nos preocupamos es que viajen con un contrato que les preste asistencia médica y los seguros correspondientes, porque ésta es una actividad de alto riesgo”, indicó Mendoza.

En España los brigadistas reciben un pago cercano a 500 mil pesos chilenos al mes, cifra muy superior a la que ganan en Chile (de 120 mil a 250 mil). Lo malo es que en la Madre Patria ellos deben correr con los gastos de alimentación (que allá es más cara), mientras que aquí la comida la paga la Conaf, dijo Mendoza.

Alcalde: “Que me lo den firmado”

La empresa que llevó a los brigadistas a Portugal ha señalado que los dos muertos tenían contratos y seguros, por lo que sus familias no quedarán desamparadas.

Ricardo Bouniot, quien presta servicios para la portuguesa Afoselca en Chile, informó que la compañía correrá con todos los gastos funerarios, que ya contrató pompas fúnebres y sitios en el cementerio. También señaló que las víctimas contaban con seguros de vida.

Pero estas promesas no han tranquilizado al alcalde de Curanilahue, Ahimalec Benítez, quien reconoce que “tengo miedo de que después que enterremos los cuerpos se acabe la efervescencia periodística”, queden desamparadas las familias de los brigadistas muertos, Manuel Montoya e Isaías Huenhuán.

“Todo trabajo tiene un riesgo, pero cuando hay riesgo, hay un seguro y en Europa se respeta mucho la ley laboral. La empresa me dice que confíe en ellos, pero yo quiero que todo esto me lo den firmado”, indicó el alcalde.

Trámites demoran repatriación

La intención de repatriar los restos de Montoya y Huenhuán se vio frustrada hoy porque el juez que investiga sus muertes no emitió la autorización para que sean sacados del país. A esto se unió otra dificultad: para trasladar cadáveres de un distrito portugués a otro se requieren permisos especiales.

El cónsul chileno en Lisboa, Jorge Salinas, y el director de la empresa que contrató a los brigadistas, Orlando Ormazábal, realizaban conjuntamente diversas diligencias para obtener las autorizaciones, de modo de embarcarlos mañana hacia Chile. En el mejor de los casos, podrían arribar a Santiago el viernes en la mañana.

“Ellos murieron el sábado, su familia está viviendo una agonía. Hay que apurar las gestiones en Portugal, porque en una zona difícil como Curanilahue estos dolores duelen mucho”, expresó el alcalde Benítez.